20071212

Con Los Cables Cruzados

Según el pensamiento de Fernando Díaz Villanueva, un racista es alguien que cree que todos los humanos son iguales, sin importar su orígen étnico, un machista es alguien que cree que mujeres y hombres son iguales, un homofóbico es alguien que cree que homosexuales y heterosexuales tienen el mismo derecho a expresar su orientación sexual, y un especista vendría a ser alguien que cree que todxs tenemos el mismo derecho a no ser utilizados como si fuésemos objetos, sin importar si pertenecemos a la especie humana, o a cualquier otra. Lo anterior parece una definición exacta de lo contrario a las formas de discriminación descritas pero, aunque parezca extraño, supuestamente provienen de un detenido estudio por parte del mencionado autor de El Especismo, la Última Frontera de la Estupidez.

Si bien Villanueva parece haberse informado correctamente acerca del origen del término ´especismo´, tampoco esto supone un gran mérito. Cualquiera puede buscar ´especismo´ en la Wikipedia y obtener una buena definición. Cabe preguntarnos por qué intentó el autor del citado artículo confundir con párrafo tras párrafo de insultos y groserías, pretendiendo tildar de ´especistas´ a los detractores de esta forma de discriminación.

Sin más vueltas que darle a este asunto, estamos ante otro ejemplo de intolerancia hacia quienes criticamos la discriminación por especie. Imaginemos por un momento que un integrante del infame K.K.K. escribiera un artículo insultando a lxs activistas en contra del racismo y, para peor, acusándonos a nosotrxs, lxs activistas, de ser racistas! Está sucediendo algo similar con los especistas, o sea, los verdaderos especistas, o sea, quienes creen que por ser de especie humana pueden discriminar a quienes no son humanos, de forma que justifican utilizarlos como si fuesen ´objetos´ (así los define la legislación, favorable a esa forma de discriminación) para su beneficio personal. Los especistas, los verdaderos especistas, cuyo único argumento es una dogmática fe en la ley de la selva, pero que al mismo tiempo se expresa de forma de un empalagoso servilismo populista, quieren crear una suerte de ´guerra de las especies´, donde los humanos van por ahí utilizando a todos, todas y a todo lo que esté a su alrededor y que no sea genéticamente de la especie homo-sapiens-sapiens.

Teorías geneticistas así eran la piedra angular del Nacional Socialismo hitleriano y mussolinniano, que se basaban, a su vez, en teorías discriminatorias del siglo XVIII como las de Lombrosio (quien creía que uno ´nacía´ predeterminado para ser un criminal, o una buena persona). La idea de la ´raza elegida´ (en aquel caso, los de raza germánica) de Hitler pasa a ser ahora la ´especie elegida´ (en este caso, los seres humanos) de los especistas. El ´espacio vital´ de Hitler (la excusa par invadir el mundo) pasa a ser la necesidad de la espcecie humana, de utilizar a los animales nohumanos como si fuesen objetos de su pertenencia. De eso se trata el especismo, de discriminar y tomar esa discriminación como excusa para utilizar a lxs demás.



Los argumentos de los especistas no varían demasiado, y en el caso del artículo de referencia, no pasan de un par. Comencemos por señalar, tal como lo hiciéramos al analizar el artículo de otro especista, aquel del portal Primero el Hombre, la enorme cantidad de insultos utilizados. Tal utilización de formas vulgares del lenguaje parece ser una suerte de contraseña de estos autores especistas, que apelan a las más bajas y violentas de las reacciones de los reaccionarios como ellos.

Otra de sus señas distintivas son la ironía y el sarcasmo a la hora de apelar a las emociones de sus lectores. Por ejemplo, y tal vez producto de su escaso entendimiento de los términos analizados, dicen "todos los animales son lo mismo". Imaginemos que estamos en contra del concepto de los Derechos Humanos y quisiéramos tirar abajo tal concepto acusando a los defensores de los mismos diciendo que "los defensores de los Derechos Humanos creen que todos los humanos somos lo mismo". Por supuesto que los humanos somos todos iguales en cuanto a que tenemos los mismos derechos básicos pero, al mismo tiempo, somos todos diferentes en cuanto a nuestras características individuales. Los animales, tanto pertenezcamos a la especie humana, como los que no pertenecen a ella, somos todos iguales en cuanto a que tenemos interés en no ser utilizados como medios para los fines de otros. Entanto, somos todxs diferentes con respecto a nuestras características individuales.

Una creencia popular fomentada por los intereses especistas, y a la cual Villanueva hace referencia, es a la supuesta necesidad de usar a los animales nohumanos (porque se prohibe expresamente hacerlo con los humanos) como si fuesen objetos para alimentación humana. Dicha falacia, que los especistas proclaman como "derecho natural" (no saben que los derechos terminan donde comienzan los de los demás?), es constantemente reforzado desde la temprana infancia, ´por si acaso´. Villanueva, sarcásticamente proclama: "dejar de comer carne, quienes pueden". Nadie está obligado a comerse a nadie, ni a comer algo que es poco ético, ya que supone la utilización de otros seres como si fuesen ´objetos´. Qué pasaría si gobernara un grupo de caníbales, y dijera que "es necesario utilizar a los humanos como objetos de alimentación" para los humanos que se autoconsideran ´sujetos de derecho´?

Otro grave error conceptual, y que por su recurrencia con respecto al del portal especista Primero el Hombre nos hace pensar si no serán parte del mismo grupo, es la acusación de que quienes nos oponemos a la forma de discriminación conocida como ´especismo´ formamos, de alguna manera, parte de la agrupación estadounidense ´People for the ethical Treatment of Animals´, (o sea, PeTA, por sus siglas en inglés). Este punto ya fue aclarado en el artículo Respuesta a Un Peletero, pero no está mal reiterarlo. Si bien dicha agrupación es la más grande y renombrada de los EE.UU. y, por lo tanto, a nivel global, no representa nuestra visión con respecto a la consideración hacia los animales nohumanos. No existe una organización mundial que dictamine cómo expresar la oposición al especismo. Nuestro mensaje es claro y simple: los animales humanos y nohumanos tenemos el mismo derecho a no ser utilizados como medios para los fines de otros/as.

Otro punto en el que lxs ´especistas activistas´ (pertenezcan o no al grupo Primero el Hombre, escribir artículos reivindicando el uso de animales sin duda constituye una forma de activismo) se sostienen es en la supuesta ´naturalidad´ del especismo. Según ellxs, los seres humanos nacemos con un potencial para discriminar a todx aquel o aquella que no sean de la especie humana. Si esto fuese así, entonces por qué se enfurecen tanto y hacen tanto esfuerzo por reivindicar y aclarar su punto de vista? Dicen que por ser ´más evolucionados´, los seres humanos tenemos una especie de legitimación para utilizar a absolutamente todo lo que esté a nuestro alrededor, sea de la especie que sea, a nuestro gusto. Pero, en qué se basan y cómo miden ese supuesto grado de evolución? Un bebé humano de 5 meses tiene, sin duda, mucho menor capacidad de razonamiento que un chimpancé, y sin embargo, los especistas no plantean utilizar bebés humanos para hacer experimentos científicos (vivisección). Por supuesto que los bebés humanos están protegidos por derechos, aunque no sean tan evolucionados como Villanueva dice. Es cierto, la mayoría de los bebés humanos alcanzaría luego una capacidad cognitiva superior, pero pongamos otro ejemplo, el de seres humanos adultos con capacidades mentales diferentes. Ellxs no alcanzarán nunca niveles de razonamiento o "evolución" (para utilizar terminología de Villanueva) superiores no sólo a los de lxs chimpancés sino, en muchos casos, a los de animales nohumanos considerados "de poco desarrollo cognitivo". Como explica el Catedrático Prof. Gary Francione, tampoco utilizamos a seres humanos con capacidades cognitivas diferentes como si fuesen objetos de experimentación. Y está muy bien que así sea, porque todxs tenemos el mismo interés en no ser utilizados para los fines de otrxs.

Permítame decirle, señor Villanueva, que su caprichoso argumento de que "estamos por encima en la cadena evolutiva, y punto", no tiene relevancia lógica para justificar nada, mucho menos, utilizar a otros y otras, que tienen la misma capacidad de sentir, y por lo tanto, el mismo interés en no ser utilizados que tenemos nosotrxs, por el sólo motivo de que pertenecen a una especie diferente. Usted, señor Villanueva, es un especista, y su especismo, como cualquier otra forma de discriminación, además de ser un ´-ismo´ más, es fundamentalista, irracional, violenta, inmoral e injustificable.

20071206

A Quién Proteger?

Estimado Pablo,

He leido su artículo en la página web Rosario3.

Con respecto al mismo, percibo que no le caemos bien quienes defendemos derechos para los animales. Para empezar, no se trara de dar a unos para sacar a otros.

Si usted cree que los humanos no somos animales sino otra cosa distinta, y/o si cree que los animales que no son humanos difieren de alguna forma extraña (que la ciencia no puede explicar) como para decir que los que no son humanos no tienen la capacidad de sentir (dolor y placer), entonces se podría entender su punto de vista.

Los animales humanos y nohumanos tenemos la capacidad de sentir y, por lo tanto, tenemos interés en que no se nos utilice como objetos. Pero la legislación humana dice que sólo los humanos podemos ser ´sujetos´, y que el resto, o sea, los animales que no son de la especie humana, serían ´objetos´.

Por supuesto que los niños y niñas sin hogar tienen derecho a no pasar mal. Son sujetos de derecho, y están (o deberían estar) contemplados por la Constitución y los Derechos Humanos. Cuántas personas se ocupan de aquellos niños y niñas? Por qué no acusa, día a día, a quien no hace algo por ellos? En este caso, usted eligió acusar a quien estaba ayudando a alguien que no fueran esos niños y niñas.

El movimiento por los Derechos Animales difiere en ese sentido con los Derechos de los (animales) Humanos, en que los humanos ya tenemos derechos, ya somos sujetos de derecho. En todo caso, el movimiento por los Derechos Humanos buscaría que se cumplan los derechos existentes, mientras que los Derechos Animales son una idea que buscamos, ya que los animales (nohumanos) no tienen derechos, no son sujetos de derecho.

Espero haberme explicado correctamente,

Atentamente,


Pablo Fernández Beri

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"Éste, el de no ser tratados/as como un medio a los fines de otros/as,
es un derecho básico, es un derecho pre-legal ya que es un
prerrequisito necesario para el goce de cualquier otro derecho."

(Gary L Francione - Introducción a Los Derechos Animales, p.93)
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www.DerechosAnimales.tk
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Unión Vegetariana y Vegana del Uruguay
www.UVVUruguay.org

20071204

Veganismo sin cuestionar el especismo?

El presente artículo es mi respuesta al segundo comentario publicado por Pensamiento Vegano a mi artículo ‘Veganismo o Antiespecismo? O Ambos?

Me pareció sumamente interesante tu respuesta y argumentación. Sin duda, estamos ante una diferencia 'de base' desde la cual cada uno de nosotros parte. Lejos de ser rotundamente incompatibles, creo que son muy similares, simplemente que van por caminos paralelos. Reitero que mi posición es la de ir por los dos frentes, sin necesidad de que uno excluya al otro, y que el acento en uno u en otro, en todo caso, puede depender de las coyunturas.

Una diferencia ‘de base’ de la cual partimos, es en la trilogía que señalas con respecto al uso de animales como si fuesen objetos. Más allá de la discusión anterior, sobre si lo social condiciona a lo individual, o si es a la inversa, la trilogía que señalas (según Nibert) dice que tal concepción con respecto a los animales nohumanos es por: 1) un deseo de ganancia; 2) la posibilidad de usar a los animales nohumanos y; 3) una ideología que justifique lo anterior. Para empezar, el deseo de ganancia es inherente al ser humano (y me atrevería a decir que también en otros simios nohumanos, lo que me hace recordar el sentimiento territorial, de protección de la manada y conseguir nuevos territorios y espacios, etc.). Si estamos hablando de sociedades humanas, hay límites a ese deseo de ganancia, como por ejemplo, se ha acordado que los estupefacientes no serían una forma legítima de obtener ganancias, así como la pornografía infantil, la trata de blancas, o la esclavitud humana. Y por estos ejemplos voy a detenerme en el segundo punto, que me parece fundamental. Por qué existe una posibilidad de que los humanos utilicen a los que no lo son, para obtener ganancias? Existe alguna razón que no sea el especismo para que esto ocurra? Obviamente que tiene el poder es el que hace las reglas, de eso no cabe duda. Pero qué motivaría a legislar sobre una regla tan clara, que diga que quien es genéticamente humano tiene derechos (o sea, es ‘sujeto de derecho’), y quien no es genéticamente humano es un ‘objeto de derecho’ (o ‘bien mueble semoviente’, como dictaminan algunas legislaciones)? No hay otra explicación que el puro y llano especismo.

Si bien muchas personas argumentan que “usamos a los animales porque ellos no pueden hablar”, eso no es así, ya que muchos humanos tampoco pueden hablar y no se los utiliza. Otrxs dirán tal vez que “usamos a los animales porque ellos no pueden razonar”, pero esto tampoco es cierto, ya que muchos humanos no tienen la capacidad de razonamiento pleno (aquellos que tienen capacidades diferentes, por ejemplo), y no se les utiliza como objetos. O dirán, por ejemplo, que “usamos a los animales porque no tienen capacidad de sentir”, cosa que tampoco es cierto, y actualmente nadie duda que el sistema nervioso humano permite la misma capacidad de sentir que el nohumano. Sobre este tema, el Catedrático Dr. Gary L. Francione propone una muy interesante argumentación en su libro Introduction to Animal Rights: Your Child or The Dog.

Otra diferencia de base de la cual partimos, es en cuanto a si sólo lxs veganxs podemos ser antiespecistas, o si alguien que (todavía no) es veganx puede serlo. Este punto es muy discutible, claro. Si me pongo a pensar en mí mismo y en mi proceso rumbo al veganismo, el rechazo frontal al especismo vino después del veganismo, por ejemplo. Pero esto no es tan así. Por otra parte, prácticamente durante toda mi vida había tenido un fuerte cuestionamiento hacia por qué los nohumanos eran considerados 'objetos'. Claro que, antes de entrar a conocer la posibilidad de no ser parte de ello, al saber que había más personas que pensaban similar, y que en la práctica no consumían animales, es más fácil en el sentido en que uno puede 'ser coherente' con esas ideas. Me refiero a que ser antiespecista sin ser veganx es muy difícil de argumentar, ya que el resto de la gente te diría "y por qué sigues consumiendo animales entonces?".

Siguiendo el ejemplo de esta pregunta muy típica que intuitivamente uno le pregunta a alguien que dice una cosa y hace otra, me permito comenzar a pensar qué ocurriría en el caso contrario. Me refiero al caso de cuando somos veganxs y todavía no tenemos muy claro por qué lo somos. Como expliqué antes, en algún momento me sentí así, con una sensación de que estaba haciendo algo que en el fondo no era totalmente argumentable, y si venía alguien ‘más hábil’ podría tirar mis argumentos abajo. Pero esto, tiene que ser así? Claro que no, y explico por qué. Partimos de la base, y estoy totalmente de acuerdo con esto, de que nadie tiene que dar ninguna explicación de por qué come algo o deja de hacerlo. Es una falsa sensación de culpabilidad la que buscan crear los especistas en quienes dejan de consumir animales, y sus armas son la autoridad (típicamente médica) y el miedo (miedo a supuestas consecuencias al no comernos a otros animales), y tantísimos otros argumentos que nos lanzan cuando se enteran que alguien se salió del molde y no está ‘obedeciendo’.

Qué sucede cuando nuestra principal argumentación para ser veganxs es actuar directamente disminuyendo el número de productos y subproductos animales? Cuando hacemos algo así, estamos boicoteando la industria frigorífico-ganadera, eso es cierto. Efectivamente estamos actuando sobre sus intereses al punto que aproximadamente salvamos la vida de noventa y cinco animales cada año, tan sólo siendo veganxs. Pero qué sucede cuando estamos haciendo eso por un lado, pero manteniendo una forma de pensar complaciente con el especismo? No estoy hablando solamente de cuestiones cotidianas como chistes o expresiones especistas (de las cuales el idioma está plagado), sino de nuestra respuesta a cuestionamientos. Un argumento no alineado con el especismo, si bien suena absolutamente ‘loco’ a los oídos de alguien que nunca se planteó posible que los animales no sean ‘objetos’ para el uso humano, es un argumento ético serio, y deberíamos plantearlo así.

Si creemos que el especismo está mal, por qué no creemos que usar a un animal nohumano como si fuese un objeto sea tan malo como usar a un humano como si fuese un objeto? Si nos enteramos que algún individuo antisocial usa niños y niñas en estado de esclavitud, o sea, considerándolos objetos o propiedad privada para su beneficio, es algo condenable e indignante. Esos niños y niñas tienen derecho a seguir sus propios intereses. La Patria Potestad, o la Tutela que un adulto pueda tener sobre ellxs no le habilita para usarlos como si fuesen objetos, ya que son seres que tienen derechos. Si rechazamos el especismo, también consideramos que, además de los humanos, cualquier otro ser sintiente (esto es, con capacidad de sentir) merece el derecho a no ser utilizado como si fuese un objeto.

Seremos suficientes veganxs algún día para ser mayoría? Y qué sucedería entonces, si en lugar de cuestionar las actitudes e instituciones especistas, nos mantenemos antiespecistas entre nosotros, y hacia fuera solamente damos un mensaje de “no es necesario” usar animales? Una vez que (lxs veganxs) lleguemos a la mitad más uno, ahí sí le diríamos al resto de la población que ahora está mal usar a los animales nohumanos como si fuesen objetos? Se me ocurren estas preguntas al seguir los razonamientos planteados. Se me ocurre también pensar qué hubiera sucedido si, en la época en que se consideraba a los humanos no-blancos como objetos (esclavos), hubiera existido un movimiento esclavo-vegano que boicoteara el comercio de esclavos y los productos que a ellos se les extrajeran.

En definitiva, y estando totalmente de acuerdo con que la difusión del veganismo es tan importante como un argumento serio y firme de rechazo al prejuicio especista, creo que las dos visiones no son incompatibles. Si bien a la mayoría de la gente le parece alocado pensar que los animales no son objetos, eso es producto de la educación que han recibido. Pero el aprender significa tanto aprender unas cosas como olvidar otras. No hay ningún prejuicio definitivo, y el especismo, como tal, no es incurable.

20071201

Veganismo o Antiespecismo? O Ambos? Respuesta a El Veganismo al Frente

El artículo El Veganismo al Frente, del blog Pensamiento Vegano plantea un razonamiento muy acertado, el de la necesidad de contar con dos ´patas´ para la difusión de los Derechos Animales. Por un lado, la difusión del veganismo y, por otro, la contestación y/o boicot al especismo. Esta dualidad o estrategia doble necesaria es planteada en un comienzo en el artículo, pero al final, las conclusiones parecerían llegar a otra dualidad: la de “difundir un veganismo práctico” (que pareciera sugerir un veganismo poco serio o superficial), y “una defensa práctica del veganismo” (que no aclara qué tipo de veganismo, si uno que es producto de la idea de que los animales no son objetos sino sujetos de derecho, o si en cambio se trata de uno que sea por difundir una cultura del veganismo en sí misma). Asimismo, el artículo plantea que, ante la primera dualidad, con la cual estoy efectivamente de acuerdo, la difusión del veganismo sería prioritaria ante el rechazo al especismo. Si bien concuerdo que, como estrategia, la difusión y consiguiente extensión del veganismo sea prioritaria en determinadas circunstancias o coyunturas, no lo sería siempre, o en la mayoría de los momentos.

Este tipo de dicotomías, tales como la que planteo en la entrada de este blog, ´Quién Fue Primero, La Gallina o El Huevo?´, cuestionan una firme creencia en que existe un ´camino único´ o ´garantizado´ para llegar a un determinado objetivo. Si hablamos de estrategia, esto necesariamente debería ser así, uno debe confiar en lo que hace como la mejor opción posible. No nieo que la extensión del veganismo sea fundamental y, de hecho, lo creo firmemente, así como ello ha formado parte de la estrategia general de este mismo movimiento. Pero, en ciertas coyunturas o momentos históricos, es estratégicamente conveniente para la causa, enfatizar la contestación de los embates especistas. Para citar un ejemplo, es bastante conocido el hecho de que la historia es cíclica, y en casi todas las democracias modernas, las administraciones fluctúan entre políticas de mayor a menor control social. Los momentos históricos (típicamente social-democracias, o administraciones ´populistas´) suelen ser de un gran control social, donde hay poco espacio para difundir las llamadas sub-culturas o culturas de las minorías, como lo es, por ejemplo, la del veganismo. En cambio, hay momentos en los cuales el control social se atenúa, y sobreviene una mayor tolerancia hacia las minorías, las sub-culturas, ´lo diferente´, etc. Partimos de la base de que el veganismo no sólo es una cultura minoritaria, sino que también lo es porque confronta grandes intereses establecidos, los de la industria ganadera. Por otra parte, en momentos donde se acepta la existencia de grupos minoritarios que confrontan intereses, puede existir una fuerte campaña oficial por fomentar el consumo de animales, no necesariamente cuestionando una cultura o sub-cultura que vaya en contra de ello.

Quienes son los que promueven el especismo? Ciertamente, y como bien señala el artículo El Veganismo al Frente, el especismo es promovido por quienes tienen intereses económicos basados en la creencia de que los animales son ´objetos de derecho´ utilizables para fines humanos. Un ejemplo de este especismo abierto, asumido y desfachatado es el del portal especista ´Primero el Hombre´. Pero no todas las acciones especistas son tan frontales, combativas, o dirigidas al ´consciente´de la población. La enorme mayoría del trabajo especista va dirigido al subconsciente, por medio de la educación desde muy tempranas edades. Es un hecho que el especismo está tan eficazmente difundido, que la gran mayoría de la población repite y educa a sus hijos con valores (o antivalores?) especistas sin siquiera proponérselo de manera conciente. Esto sucede porque el especismo forma parte de la cultura.

La dicotomía sobre si el uso de animales como si fuesen objetos existe porque existe un prejuicio especista, o si ese prejuicio especista existe porque (los especistas) usan a los animales como si fuesen objetos, pe parece de simple lógica pensar que ocurre de la primera forma. No obstante, creo que el segundo razonamiento es válido y aceptable como opinión. Estamos hablando de una dicotomía que no es menor en lo absoluto, sino que, por el contrario, coincide con una de las discusiones políticas más relevantes de los últimos siglos. Estamos hablando de la dicotomía clásica entre: A) Primero cambia el individuo (el sujeto), luego la sociedad y; B) Primero cambia la sociedad, y luego el individuo. Karl Marx planteaba esta segunda perspectiva, por citar un ejemplo, mientras que autores como Albert Einstein sostienen la primera.

No vamos a entrar aquí en discusiones políticas, y eso lo explicaré más adelante, pero según el segundo planteamiento (el seguido por Marx y otros), para lograr un cambio en cada sujeto o individuo, primero habría que conseguir un cambio a nivel macro, en la ´superestructura´ (en este caso, en la sociedad en su conjunto), ya que el individuo se encuentra condicionado por la primera. El autor de El Veganismo al Frente responsabiliza al capitalismo por tener intereses en que se continúe con la explotación especista, o sea, con la que usa a los animales que no pertenezcan a la especie humana (quienes se colocan en la posición de sujetos), como si fuesen objetos. Si bien es cierto que, como planteamos anteriormente, existen intereses económicos que dependen de la citada creencia especista, ninguna sociedad humana, capitalista o no, ha renunciado a esa idea. El ejemplo más cercano a una consideración diferente hacia los animales nohumanos es el de la India, siendo de tradición cultural y religiosa lacto-vegetariana, colocando a la vaca como sagrada. Igualmente, el especismo existe en cualquier cultura desde el momento en que se discrimine según especie, colocando a la especie humana en el lugar de la ´especie elegida´. El autor de El Veganismo al Frente propone que en una sociedad ideal, no capitalista y de economía planificada, la difusión del veganismo sería más fácil. Descontando que las economías planificadas no suelen ser demasiado ´democráticas´, al menos en el sentido liberal de la palabra, cabe señalar que a lo largo de la historia, el veganismo fue planteado por primera vez en el Reino Unido, y no en la Unión Soviética, Cuba, Korea del Norte o China, por citar algunos ejemplos.

Igualmente, aceptemos por un momento la propuesta. Imaginemos que vamos y convencemos a los hermanos Castro, o a los gobernantes de China o Korea del Norte, de que planifiquen la economía de sus países entorno al veganismo. Para empezar, con una población que, como cualquier otra de cualquier otro lugar del mundo, tiene en su subconsciente ideas especistas (es más, están muy acentuadas en algunos casos), la idea del veganismo les parecerá simplemente un ´verticalazo´ más de sus gobernantes. De hecho, hay muchos relatos de algunos de esos países donde los pobladores se quejan cuando en el racionamiento se les da poca carne, o la misma es de ´mala calidad´. Me atrevo a afirmar que en una sociedad en la que muchxs ciudadanxs no se perciben como ´libres´ e independientes sujetos (más allá de toda opinión política al respecto), resultaría incluso contraproducente plantearles la idea de que los animales nohumanos (a quienes el especismo nos dice desde pequeños que hay que tratar como si fuesen ´objetos´ o ´cosas´) sí tienen derecho a ser sujetos poseedores de sujetos básicos (o sea, derecho a no ser usados como objetos).

Por qué es más conveniente atacar los dos frentes sin descuidar uno de ellos? El autor del artículo de referencia plantea que en una sociedad capitalista, habría un aumento en la propaganda especista (creación de la falsa necesidad de consumir y usar animales) en caso de que el veganismo creciera. Esto no es cierto de ninguna forma. Sólo por citar un ejemplo, el caso del Uruguay, que es el que más conozco, el cual es un país con una larga y fuerte cultura especista, diré lo siguiente: no podría afirmarse, por más que nos gustara la idea, de que nuestro trabajo de difundir el veganismo en estos últimos años, si bien ha sido firme y muy positivo, haya puesto en jaque o amenazado la industria frigorífico-ganadera local. No obstante, durante los últimos año y medio a dos años, y especialmente a partir de 2007, el aumento del especismo en los medios masivos de comunicación ha sido considerable.

Cuál es nuestra propuesta? No desestimo que una vez que somos veganxs estamos mucho más convencidxs de que la discriminación especista existe, pero tampoco desestimo que la razón fundamental para hacernos veganxs sea una firme convicción de que el especismo es, como toda forma de discriminación, deplorable y condenable. Cómo es posible ser veganx sin ser críticxs del especismo? Ciertamente es una idea enfatizar que no es necesario usar a los animales para ningún propósito humano, estamos segurxs de ello, y es fundamental para hablarle a alguien que está dando sus primeros pasos veganos. Pero si bien hablar de ´necesidad o falta de ella´ para consumir animales, la razón fundamental para ser, estar y continuar veganxs, si no es una firme convicción filosófica de que por el sólo hecho de sentir (dolor y placer) merecemos el derecho a no ser utilizadxs como objetos para los fines de otrxs, posiblemente no consiga sostener un veganismo por demasiado tiempo, ya que el especismo cuenta con muchos trucos y muchas redes entretejidas.

Cómo separar veganismo de antiespecismo? Cuando difundimos el veganismo, si queremos extender un veganismo auténtico y convencido, no podemos dejar de ´atacar´ (por supuesto que no estoy llamando a la violencia, y esto no me canso de repetirlo en cada uno de los artículos, como por ejemplo, en uno de reciente publicación) al especismo en su punto más débil, que es el siguiente. Cómo justifica el especismo que, teniendo los animales humanos y los nohumanos (esta distinción es arbitraria y especista en sí misma) la misma capacidad de sentir (dolor y placer), sean los humanos los que discriminen y utilicen a los nohumanos (los animales) como si fuesen ´objetos´? La respuesta es sencilla: no puede justificar eso si no es mediante el propio especismo, mediante una creencia que es rígida y dogmática en que los humanos somos ´seres elegidos´ (por Dios, o por el Derecho, o por ambos), y que tenemos el ´derecho sagrado´ o ´consagrado´ a utilizar todo lo que no sea humano, para nuestros fines. Como explica el Catedrático Gary L. Francione, basar el veganismo en cualquier otro principio que no sea la firme convicción de que humanos y nohumanos debemos tener derecho al menos a no ser objetos, carece de sentido. Los especistas han sido bastante efectivos creando y haciéndonos creer cuentos e historias para convencernos de que usar a los animales ´está bien´, pero sin embargo se avergüenzan (no en todos los casos, como por ejemplo, en el portal ´oficial´ del especismo citado anteriormente) de ser especistas. Ayudémosle a asumirse y sincerarse entonces. Mientras tanto, difundamos el veganismo, por supuesto!