20091026

No digas vegano!

Hace poco tiempo estábamos en una plaza varias personas reunidas. El grupo era diverso, había veganos/as, no-veganos/as, y quienes estaban en transición hacia el veganismo. Eso no viene al caso, sino que unos jóvenes se acercan a conversar y luego ofrecieron una bebida alcohólica, la cual fua negada amablemente por una de las personas que se encontraba entre nosotros, ya que no consume alcohol. El hecho es que además agregó, aprovechando creativamente la oportunidad, para decir "y tampoco consumimos animales". La respuesta que cualquiera podría esperar sería: "son vegetarianos?". Sin embargo, la sorprendente pregunta fue: "son veganos?". Esto no es un simple hecho aislado, sino que significa que el término, la palabra "vegano" existe y está instalada en la sociedad. Por qué temer a difundirla cuando justamente, lo que hacemos básicamente las organizaciones por los Derechos Animales, es difundir el veganismo. Por qué evitar difundir inequívocamente el veganismo, el cual significa nada más ni nada menos dejar de considerar a los seres sintientes (los animales, cualquiera sea su especie) como medios para nuestros fines?

El miedo a las palabras "vegano", "vegana" y "veganismo" (literalmente: "vivir sin usar animales") se ha vuelto moneda corriente, increíblemente no entre asociaciones ruralistas y ganaderas, ni entre directivos, distribuidores y vendedores de las industrias frigorífico-ganadera, lechera, avícola, peletera, lanera o pesquera, o entre integrantes de cualquier otro lobby que lucre con el uso de animales. Este "miedo" a la filosofía vegana se viene dando entre quienes dedican tiempo y esfuerzo a defender a los animales.

Si bien la mayor parte de las organizaciones de defensa de los animales a lo largo del mundo son conscientes de esto, otras corporaciones nada pequeñas continúan difundiendo un mensaje moralmente diluído y confuso, por no decir contradictorio.
 
Características del "liberacionismo"

Antes de comenzar este análisis, cabe aclarar que la idea es plantear una crítica constructiva sobre estrategias a la hora de defender la idea de que todos los seres sintientes (o "sencientes", o sea, todas aquellas criaturas que poseen un sistema nervioso central, básicamente los animales independientemente de su especie) merecemos al menos un derecho básico: el derecho a no ser tratados como un medio para los fines de los/as demás.

Corría el año 1975 cuando el filósofo australiano Peter Singer escribía el libro que por muchos años fue tomado como "La Biblia" de un movimiento que tomó su nombre, pero también sus principales postulados. "Liberación animal" propició la creación, poco tiempo después de la publicación del libro, de la mayor corporación de defensa y bienestar de los animales, el gigante estadounidense Gente Por el Trato Ético de los Animales, conocida por sus siglas en inglés PETA.

Si bien en su libro Singer menciona el veganismo y dice "admirar" a quienes lo practican, con esto lo que hace es ponerlo como algo lejano, casi "utópico" y para unos/as pocos/as "elegidos", en lugar de promoverlo como lo que es, algo que después de conocer un par de detalles mínimos, resulta muy fácil de poner en práctica.

Importancia de difundir el veganismo

El impacto del veganismo es mucho más profundo que la simpleza de practicarlo individualmente. Según cálculos, sólo tomando en cuenta el rubro alimentación, cada persona que deja de usar animales (o sea, cada persona que vive vegana) estaría salvándole la vida, aproximadamente, a más de 90 (noventa) seres sintientes. La relación costo-beneficio es abrumadora: nosotros/as como consumidores sólo tenemos que aplicar unos cambios menores en nuestras vidas cotidianas y así empezar a vivir veganos/as, pero si no lo hacemos, los animales que se verán implicados mientras tanto esos cambios no sean hechos lo pagarán muy, muy caro.

Otro argumento bastante común en contra de difundir el veganismo es que "la palabra no es reconocida por el público en general". Esta excusa hace agua por todas partes. En primer lugar, quienes estamos en la tarea de difundir información, en definitiva, una tarea educativa cualquiera sea esta, no podemos argumentar que el público receptor desconoce aquello que le queremos transmitir. Sería más o menos como proponer que se deje de enseñar matemáticas en las escuelas, argumentando que los estudiantes no saben matemáticas al comenzar sus estudios. Si la gente no conoce el veganismo, quién sino los/as veganos para emprender la tarea de difundirlo? Este argumento es tan válido en la primera década del siglo XXI como en 1975 cuando fuera escrito Animal Liberation, o como en 1944, año de la fundación de la primera Sociedad Vegana.

Sin dogmas, recetas ni caminos pautados

Finalmente, el argumento al que más se recurre a la hora de desestimar la promoción del veganismo es que "debemos promover el vegetarianismo, ya que el veganismo es demasiado radical". En primer lugar debemos tener claros los conceptos de "vegetarianismo" y "veganismo". El primero supone optar por una dieta, una forma de alimentarse sin ingredientes de origen animal (excepto cuando hablamos de "api-ovo-lacto-vegetarianismo"), mientras que el segundo concepto, el veganismo, es una postura, una filosofía de vida que consiste en dejar de participar de todo uso de animales, directa o indirectamente, y cualquiera sea su forma.


Por que es imprescindible entonces la promoción del veganismo? Más allá de que prácticamente todos quienes vivimos veganos/as comenzamos alguna vez por la parte alimenticia, o sea, por el vegetarianismo, los/as veganos/as continuamos alimentándonos de forma vegetariana, ya que nos alimentamos sin utilizar animales, o sea, a partir de vegetales, de ahí el término "vegetariano/a". Qué sentido tiene promover sólo un aspecto práctico de la filosofía vegana, como lo es el aspecto alimenticio? Tanto si hablamos de "vegetarianismo" refiriéndonos al "api-ovo-lacto-vegetarianismo" (o sea, no comer carne de animales, pero sí la miel, los huevos y la leche obtenida del uso de animales), como si hablamos de "vegetarianismo" como la alimentación 100% basada en vegetales (también conocida como "dieta vegetariana estricta", con todas las connotaciones que estas palabras tienen en sí mismas), cualquiera de estas dos acepciones de “vegetarianismo” acepta el uso de animales de alguna forma. La primera acepción directamente incluye productos derivados del uso de animales, como lo son la miel, la leche y los huevos, y la segunda acepción no dice nada sobre otros aspectos del uso de animales que no sean los del ámbito alimenticio.

Conclusiones

Algo sí es cierto, quienes vivimos veganos/as nos alimentamos de una forma “vegetariana” (estrictamente hablando, 100% alimentos de origen vegetal), pero eso no quiere decir que “veganismo” signifique solamente alimentarse 100% a base de vegetales, sino que va mucho más allá de lo alimenticio: es una filosofía de vida basada en dejar de ver o considerar a cualquier ser sintiente meramente como un medio para nuestros fines.  Y estos fines van más allá de la alimentación, significa nada más ni nada menos que “vivir sin usar animales”. Si no eres vegano/a todavía, comienza a serlo! Es fácil, es saludable,  y más importante, es el mínimo que podemos hacer si de verdad nos importan los animales.