26/10/09

No digas vegano!

Hace poco tiempo estábamos en una plaza varias personas reunidas. El grupo era diverso, había veganos/as, no-veganos/as, y quienes estaban en transición hacia el veganismo. Eso no viene al caso, sino que unos jóvenes se acercan a conversar y luego ofrecieron una bebida alcohólica, la cual fua negada amablemente por una de las personas que se encontraba entre nosotros, ya que no consume alcohol. El hecho es que además agregó, aprovechando creativamente la oportunidad, para decir "y tampoco consumimos animales". La respuesta que cualquiera podría esperar sería: "son vegetarianos?". Sin embargo, la sorprendente pregunta fue: "son veganos?".

El miedo a las palabras "vegano", "vegana" y "veganismo" (literalmente: "vivir sin usar animales") se ha vuelto moneda corriente, increíblemente no entre asociaciones ruralistas y ganaderas, ni entre directivos, distribuidores y vendedores de las industrias frigorífico-ganadera, lechera, avícola, peletera, lanera o pesquera, o entre integrantes de cualquier otro lobby que lucre con el uso de animales. Este "miedo" a la filosofía vegana se viene dando entre quienes dedican tiempo y esfuerzo a defender a los animales.

Si bien la mayor parte de las organizaciones de defensa de los animales a lo largo del mundo son conscientes de esto, otras corporaciones nada pequeñas continúan difundiendo un mensaje moralmente diluído y confuso, por no decir contradictorio.
 
Características del "liberacionismo"

Antes de comenzar este análisis, cabe aclarar que la idea es plantear una crítica constructiva sobre estrategias a la hora de defender la idea de que todos los seres sintientes (o "sencientes", o sea, todas aquellas criaturas que poseen un sistema nervioso central, básicamente los animales independientemente de su especie) merecemos al menos un derecho básico: el derecho a no ser tratados como un medio para los fines de los/as demás.

Corría el año 1975 cuando el filósofo australiano Peter Singer escribía el libro que por muchos años fue tomado como "La Biblia" de un movimiento que tomó su nombre, pero también sus principales postulados. "Liberación animal" propició la creación, poco tiempo después de la publicación del libro, de la mayor corporación de defensa y bienestar de los animales, el gigante estadounidense Gente Por el Trato Ético de los Animales, conocida por sus siglas en inglés PETA.

Si bien en su libro Singer menciona el veganismo y dice "admirar" a quienes lo practican, con esto lo que hace es ponerlo como algo lejano, casi "utópico" y para unos/as pocos/as "elegidos", en lugar de promoverlo como lo que es, algo que después de conocer un par de detalles mínimos, resulta muy fácil de poner en práctica.

Importancia de difundir el veganismo

El impacto del veganismo es mucho más profundo que la simpleza de practicarlo individualmente. Según cálculos, sólo tomando en cuenta el rubro alimentación, cada persona que deja de usar animales (o sea, cada persona que vive vegana) estaría salvándole la vida, aproximadamente, a más de 90 (noventa) seres sintientes. La relación costo-beneficio es abrumadora: nosotros/as como consumidores sólo tenemos que aplicar unos cambios menores en nuestras vidas cotidianas y así empezar a vivir veganos/as, pero si no lo hacemos, los animales que se verán implicados mientras tanto esos cambios no sean hechos lo pagarán muy, muy caro.

Otro argumento bastante común en contra de difundir el veganismo es que "la palabra no es reconocida por el público en general". Esta excusa hace agua por todas partes. En primer lugar, quienes estamos en la tarea de difundir información, en definitiva, una tarea educativa cualquiera sea esta, no podemos argumentar que el público receptor desconoce aquello que le queremos transmitir. Sería más o menos como proponer que se deje de enseñar matemáticas en las escuelas, argumentando que los estudiantes no saben matemáticas al comenzar sus estudios. Si la gente no conoce el veganismo, quién sino los/as veganos para emprender la tarea de difundirlo? Este argumento es tan válido en la primera década del siglo XXI como en 1975 cuando fuera escrito Animal Liberation, o como en 1944, año de la fundación de la primera Sociedad Vegana.

Sin dogmas, recetas ni caminos pautados

Finalmente, el argumento al que más se recurre a la hora de desestimar la promoción del veganismo es que "debemos promover el vegetarianismo, ya que el veganismo es demasiado radical". En primer lugar debemos tener claros los conceptos de "vegetarianismo" y "veganismo". El primero supone optar por una dieta, una forma de alimentarse sin ingredientes de origen animal (excepto cuando hablamos de "api-ovo-lacto-vegetarianismo"), mientras que el segundo concepto, el veganismo, es una postura, una filosofía de vida que consiste en dejar de participar de todo uso de animales, directa o indirectamente, y cualquiera sea su forma.


Por que es imprescindible entonces la promoción del veganismo? Más allá de que prácticamente todos quienes vivimos veganos/as comenzamos alguna vez por la parte alimenticia, o sea, por el vegetarianismo, los/as veganos/as continuamos alimentándonos de forma vegetariana, ya que nos alimentamos sin utilizar animales, o sea, a partir de vegetales, de ahí el término "vegetariano/a". Qué sentido tiene promover sólo un aspecto práctico de la filosofía vegana, como lo es el aspecto alimenticio? Tanto si hablamos de "vegetarianismo" refiriéndonos al "api-ovo-lacto-vegetarianismo" (o sea, no comer carne de animales, pero sí la miel, los huevos y la leche obtenida del uso de animales), como si hablamos de "vegetarianismo" como la alimentación 100% basada en vegetales (también conocida como "dieta vegetariana estricta", con todas las connotaciones que estas palabras tienen en sí mismas), cualquiera de estas dos acepciones de “vegetarianismo” acepta el uso de animales de alguna forma. La primera acepción directamente incluye productos derivados del uso de animales, como lo son la miel, la leche y los huevos, y la segunda acepción no dice nada sobre otros aspectos del uso de animales que no sean los del ámbito alimenticio.

Conclusiones

Algo sí es cierto, quienes vivimos veganos/as nos alimentamos de una forma “vegetariana” (estrictamente hablando, 100% alimentos de origen vegetal), pero eso no quiere decir que “veganismo” signifique solamente alimentarse 100% a base de vegetales, sino que va mucho más allá de lo alimenticio: es una filosofía de vida basada en dejar de ver o considerar a cualquier ser sintiente meramente como un medio para nuestros fines.  Y estos fines van más allá de la alimentación, significa nada más ni nada menos que “vivir sin usar animales”.

21/09/09

Y las reformas bienestaristas ocurrirán de todas formas

Una de los cuestionamientos más frecuentes al Enfoque Abolicionista, del Profesor Gary Francione, el cual seguimos, es increparnos de que "estamos en contra de que se mejoren las condiciones de los animales que están siendo utilizados". Concretamente, se refieren a las llamadas reformas de "bienestar animal". Este simple pero constante cuestionamiento abre camino a un par de análisis de nuestra parte.

No estamos "en contra" del bienestar


Quien hace los mencionados cuestionamientos debería tener muy mala fe para pensar que alguien puede estar en contra del "bienestar" de un ser sintiente. Nadie está diciendo que debemos promover "que se haga más daño" a los animales. Quien ha leído los artículos del presente blog (ver ejemplo 1, 2, 3, 4, 5, 6), o del Prof. Francione (quien propusiera el Enfoque Abolicionista), sabrá que una de las consignas de este enfoque es "hacer menos daño es mejor que hacer más daño".

Simplemente proponemos el veganismo, o sea, vivir sin usar animales. Si creemos que usar animales es moralmente deplorable, no es necesario que seamos los/as veganos/as quienes solicitemos que se use a los animales, pero de forma "humanitaria", o sea, bajo las circunstancias de leyes de "bienestar animal".

Muchas veces es difícil explicar qué significa que algo sea "moralmente deplorable". Es entonces cuando nos vemos obligados/as a recurrir a ejemplos desagradables. Los ejemplos mencionados en el presente blog, o en el propio sitio web del Enfoque Abolicionista, hemos utilizado comparaciones con crímenes violentos entre humanos, como lo es la violación o el abuso de menores, la esclavitud humana, o la utilización de humanos con capacidades mentales diferentes para convertirlos en donantes forzados de órganos. Casi todos/as estamos de acuerdo que todos esos crímenes son moralmente deplorables, por lo tanto, proponer una "violación humanitaria" o un "abuso de menores humanitario" (o alguna variante "humanitaria" de otro de dichos crímenes) sería, igualmente, moralmente aberrante.

Esa simple razón es por la que, si consideramos el uso de animales en sí mismo, sin importar en qué condiciones se haga, sin importar que se trate de un "ab - uso", como muchas veces se lo cataloga, o un simple "uso", no tiene sentido que promovamos versiones "light" o "humanitarias" de algo que consideramos una aberración moral.

La reforma del "bienestar animal" ocurrirá de todas formas

Hay considerable evidencia de que las llamadas reformas de "bienestar animal" o "bienestaristas" ocurrirán de todas formas por parte de quienes usan animales y se benefician de ello. Con esto nos estamos refiriendo a la industria frigorífico-ganadera.

Un ejemplo muy claro de esto es el "Congreso de Bienestar Animal", cuyos artícluos fueran compilados por la Unión Vegetariana y Vegana del Uruguay antes de que el MGAP los llevado adelante en Uruguay en el año 2006. En realidad, más que "Bienestar", se trataba de "Sanidad Animal", pero lo relevante es que, en dicha oportunidad, ninguna organización de defensa de los animales promovió dicho congreso, ni promovió que se llevaran a cabo reformas de "bienestar animal". En definitiva, ninguna organización "por los animales" se adjudicó la legislación de manejo industrial de animales que surgió luego del citado congreso. Sin embargo, las reformas legisladas fueron típicamente de "bienestar animal", cambios en el alojamiento y transporte de animales, cambios en la forma en que los ganaderos generan, crían, alimentan, transportan y matan a los animales, etc.

Lo importante de este, y tantos otros casos similares es que es la propia industria de uso de animales, el Ministerio de Ganadería, y otros institutos oficiales de promoción del uso de animales los que están interesados en cambiar la forma de utilizar a los animales, de forma de obtener más ganancias, por ejemplo, permitiéndoles exportar "carne feliz", "carne ecológica", "leche orgánica", "huevos de granja", "carne orgánica", y tantas otras sarcásticas aberraciones hacia mercados internacionales como Europa, Extremo Oriente o los EE.UU.

"Bienestar" para seguir usando

Y un tercer análisis de cómo funciona el "bienestar animal" en el pensamiento de quienes sostienen, incluso conscientemente, que desean seguir utilizando animales, surge de una anéctoda sucedida hace un tiempo. Manteniendo un siempre respetuoso diálogo con una persona cercana, la cual comprende perfectamente las consecuencias de utilizar a los animales, pero que opta por seguir utilizándolos, sin embargo se mostró alarmada por las imágenes de un video que mostraba lo que sucedía en los mataderos. Directamente me dijo "sí, entiendo tu posición, pero lo que yo veo mal desde la mía, es que se hagan las cosas de esa forma", refiriéndose a la violencia, por parte de los operarios del matadero, hacia los animales que estaban utilizando.

Este punto es extremadamente crucial en el debate "bienestarismo vs. abolición", ya que queda en evidencia algo que desde el Enfoque Abolicionista se ha venido diciendo desde hace más de una década (hay todo un capítulo sobre este punto en Introduction to Animal Rights: Your Child or The Dog, del Profesor Gary L. Francione). En definitiva: pude decirse que el público en general está a favor de las llamadas reformas del "bienestar animal". La razón es simple: nadie quiere sentirse culpable por "malos tratos" a los animales, pero el especismo institucionalizado se ha encargado y se encarga de hacer que las personas se sientan a gusto con el procedimiento "standard" (supuestamente "sin malos tratos") de utilización de animales. De todas formas, no todas las instancias de esa utilización "standard" de los animales son conocidas por el público, y ese es el motivo por el que la industria frigofífico-ganadera nunca muestra públicamente lo que sucede en los mataderos. En su lugar, muestran caricaturas sobre granjeros amigables y vacas que piden a gritos convertirse en asado, vacas lecheras que "dan" su leche a la industria láctea mientras "dan" sus terneros a la industria de las hamburguesas, y cerditos que están ansiosos por transformarse en embutidos, y así sucesivamente.

Por lo dicho, cabe reiterar: no es necesario que los/as veganos (quienes vivimos sin usar animales) promovamos reformas en el uso de animales, ya que dichas reformas sucederán a pedido de quienes sí utilizan animales. Si lógicamente sientes que hay algo errado en utilizar a los animales, simplemente empieza a vivir de forma vegana!

18/08/09

Estrategias "cassette" y los animales

La siguiente es la continuación del debate (click aquí para leer la primera parte) sobre estrategias llevado adelante en nuestro grupo Abolición del Especismo, en Facebook (click aquí para acceder con tu cuenta Facebook)


La definición de Neobienestarismo es una parte integral del Enfoque Abolicionista, por lo que me atrevería a afirmar que es reiterada a lo largo de la obra de Francione.

La diferencia entre buscar reformas en el uso de animales "per se", y buscar estas reformas pero sosteniendo que las mismas son instrumentales a la abolición del uso de animales es justamente la diferencia entre
Bienestarismo y Neobienestarismo, respectivamente. Francione es bien claro en esta puntualización. La idea de “proto-derechos” es muy compleja y requiere demasiados componentes que, en la práctica, no se dan. Pedirle a la sociedad que reconozca valor inherente a ciertos individuos nohumanos en determinadas
circunstancias es pedirle a todo el sistema jurídico que haga una excepción, ya que los animales son considerados “bienes” (con alguna
diferencia terminológica de acuerdo a cada país, pero básicamente es lo mismo) por todos los sistemas jurídicos del mundo. Si bien fue Francione quien planteó el concepto de “proto-derechos”, la estrategia del Enfoque Abolicionista es bien clara en cuanto a promover la educación vegana no-violenta, y siendo el veganismo la línea moral de base.

Las siguientes afirmaciones de tu mensaje no son completamente ciertas: “Alguien puede defender regulaciones sin pensar que estas lleven a la abolición. Ni Balluch, ni Sztybel, ni Singer defienden que las reformas lleven a la abolición, algo que Sztybel ha afirmado numerosas veces en sus escritos.” Si por un lado reivindicas que quienes queremos la abolición del uso de animales persigamos reformas, entonces para qué perseguiríamos dichas reformas si no es para terminar con el uso de animales? Bien conocido es el efecto de satisfacción moral que producen la "carne feliz" u "orgánica", los "huevos de corral" o "free range", la leche "orgánica" en la gente que tenía preocupación por los animales. Lejos de solucionar el problema, lo aumenta, al provocar un aumento en la demanda por productos de origen animal. Como veganos sabemos que no ayudamos a los animales consumiendo o promoviendo dichos productos "felices", sino simplemente dejando de usar animales.

Hay un par de problemas prácticos en tu ejemplo de los activistas. Es posible analizar una agrupación, o un texto y concluir si defiende o no reformas en el uso de animales, y si esas reformas son vistas como un avance hacia la abolición del uso de animales. En cambio, se hace muy difícil hacer ese análisis en individuos, en activistas, como lo pones tú. Las personas suelen ser demasiado erráticas, por momentos, inconsistentes, como para hacer un análisis en base a sus acciones. Eso, suponiendo que contamos con un registro de todas sus acciones. Por eso, sin un texto que fundamente dichas acciones, resulta casi imposible determinar si una persona que persigue reformas entra en la categoría de Bienestarista o de Neobienestarista.

Después de todo, qué es la teoría, sino la base o la fundamentación de nuestras acciones? Con qué fin perseguiría alguien reformas en el uso de animales? La industria frigorífico-ganadera tiene sus propios motivos, tan lejanos a la abolición del uso de animales como pueda imagin
arse. El Bienestarismo "tradicional" o "puro" tiene sus propios motivos también, independientemente de que sus activistas sean partidarios de la abolición o no (nadie dijo que no existan veganos/as en organizaciones bienestaristas "tradicionales"). Y tiene sus motivos también el Neobienestarismo, esta vez, colocando las reformas en una misma línea "causa-efecto" junto con la abolición del uso de animales.

Tal vez la confusión que mencionas se deba a una cuestión de escala nada más, aunque la consistencia moral no es exclusiva para "unos/as pocos/as". Pongamos un ejemplo. Supongamos que Fulano comenzó a vivir vegano al enterarse de las consecuencias de usar animales. Supongamos también que Fulano ayuda como voluntario en un refugio, donde día a día ve escenas y casos de animales sufriendo. Es lógico que Fulano haga todo lo posible para evitar el mayor sufrimiento de esos animales. En ese caso, no hay incompatibilidades. El propio Francione reitera una y otra vez "hacer menos mal es siempre mejor que hacer más mal".

El problema de inconsistencia surgiría si Fulano comenzara a difundir el veganismo (o sea, invitar a más personas a dejar de utilizar a los animales como medios para sus fines) de forma más "institucionalizada", pero que al mismo tiempo, y bajo esa misma organización, se vayan a buscar refor
mas en el uso de animales. Por ejemplo, si la incipiente organización de Fulano comienza a comportarse como un “cassette”, con dos “lados” o “caras”, y así difundir el veganismo en uno de esos lados, y por otro, juntar firmas para que sean agrandadas las jaulas de los criaderos de su ciudad, o que los circos con animales que lleguen, den agua y un "trato apropiado" a los animales, o cambiar las condiciones en que son utilizados los animales para tirar de carros, etc.

En definitiva, una persona que recibe ambos panfletos de la organización de Fulano, uno vegano, y uno reformista (o regulacionista si prefieres), con qué mensaje se quedará? Por un lado, el panfleto vegano le recomienda prescindir de usar animales, incluyendo obviamente no adquirir los "productos" de los criaderos de la ciudad (o cualquier otro), asistir a circos que no utilicen animales, y a condenar moralmente que animales sean utilizados para tirar de carros, o para cualquier otro fin. Y por otro, el panfleto reformista invita a la persona a sentirse moralmente satisfecha con utilizar animales, siempre y cuando se hagan algunos ajustes técnicos en las jaulas, el trato, lugares o especies a ser utilizadas. La existencia de esos dos mensajes dentro de una misma organización, y dirigidas a una misma persona, es justamente a lo que Francione se refiere con “esquizofrenia moral”.

Cuando mencionas que “Yo no realizo análisis de estrategias basándome en la moral, sino en su efectividad.”, a qué efectividad te refieres? Efectividad para obtener cuáles fines? Efectividad para reformar el uso de animales, o para abolirlo? Cómo evaluar resultados que no están basados en una norma moral, y siendo que no se pueden evaluar “objetivamente” mediante métodos estadísticos habituales ya que estamos inmersos en una sociedad especista?

Qué camino es posible que siga la persona que recibe los panfletos? Tomará conciencia la persona sobre las consecuencias del especismo, pasando a plantearse vivir de forma vegana? O acaso dicha persona entenderá que el problema es “el trato” que se le da a los animales y no el uso en sí mismo, de forma que apoyará las reformas que plantea “El lado B” de la organización de Fulano, pasando a sentirse moralmente satisfecha por haber “ayudado significativamente a los animales”. Si lo vemos por otro lado, el “lado A” de una organización de este tipo (o el “lado único” de una organización vegana cualquiera) pone como destinatario de la acción significativa a los propios individuos. Cada persona es responsable por sus actos, y la única razón para que el especismo exista es que la suma de individuos humanos en el mundo genera demanda por productos de origen animal. El “lado B”, en cambio, solicita colaboración de las personas para que las organizaciones animalistas puedan negociar con los tomadores de decisiones (empresarios, políticos, medios, etc.) y así cambiar la forma en que los animales son utilizados.

Tal vez allí se encuentre la diferencia de enfoque fundamental. De todas formas, esto es algo demasiado complejo como para ser decidido de forma definitiva por dos personas a través de la red. Es posible que estemos hablando de temas sociopolíticos mucho más complejos e interrogantes como “dónde radica el cambio, en las personas o en las instituciones?”, o “qué es primero, la persona o la sociedad”, etc.

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