La siguiente es nuestra respuesta al blog Pensamiento Vegano, que publicara un artículo titulado "Neobienestarismo, un término insultante, incorrecto y falaz", donde cuestiona el término "neobienestarismo" acuñado por el Prof. Gary L. Francione.
Hola,
Tal vez el prefijo "neo" parezca insultante porque recuerde a términos como "neoliberalismo", el cual es empleado por quienes se oponen a ese pensamiento económico-político que hizo furor en la década de 1990.
En mi opinión, si bien "neobienestarismo" es aplicado por Francione a modo de crítica, no creo que sea insultante. Francione llama la atención sobre quienes manifiestan lo que él también denominó "esquizofrenia moral", o sea, quienes creen que los animales no deberían ser objetos de derecho, pero al mismo tiempo aprueban que esos mismos "objetos de derecho" sean utilizados de formas que resulten menos ofensivas para sus consumidores. Típicamente, estas reformas consisten en agrandar las jaulas (jaulas "enriquecidas"), construir ventanales en los criaderos de pollos, etc.
El término sólo podría resultar insultante para alguien que de verdad crea que el uso de animales sea menos "escandaloso" para los humanos consumidores de animales, vaya a conducir de alguna forma a que los animales dejen de ser usados. Una vez hecha la reforma, las empresas venden "carne feliz", "huevos de campo", "leche orgánica" y otros productos de origen animal, que ya dejan de ser cuestionados éticamente por las organizaciones "neobienestaristas".
Hasta ahora, nadie ha podido explicar qué procesos psicológicos se darían en las personas para que un consumo de "productos animales felices" conduzca a plantearse la inmoralidad de consumir cualquier producto animal. En definitiva, nadie ha podido probar cómo es que las famosas reformas conduzcan a la abolición del especismo o uso de animales como si fuesen "objetos".
Quienes defendemos el veganismo somos también referentes. Quienes hablan con nosotros/as todos los días, quienes nos preguntan sobre nuestra vida vegana y a quienes amable y pacientemente explicamos una y otra vez, con ejemplos y razones para no considerar a ningún animal, humano o nohumano como un fin para nuestros medios, sin duda nos ven como referentes. Somos referentes de lo que "vegano/a" significa para ellos/as. Cómo explicarles entonces que está bien que la empresa X utilice animales considerándolos "objetos", "mercadería", "bienes de consumo" o "propiedad privada". Qué responderles cuando nos pregunten si ahora esta carne "feliz" es vegana? Qué responderles si esos huevos de campo ahora son "veganos"? Qué responderles cuando nos pregunten si la leche orgánica pasó a ser "vegana"?
No es habitual que en nuestro blog o nuestros artículos hablemos mal de las organizaciones denominadas "neobienestaristas". Sin embargo, no lo hacemos simplemente porque el "reformado uso de animales" continua siendo no apto para veganos/as. Simplemente no veo necesario que los/as veganos nos responsabilicemos por reformas en el uso de animales.
Saludos,
Pablo
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1 comments:
Hola, Pablo.
No sé si me expliqué bien, pero no pienso que lo insultante sea el uso del prefijo "neo" en sí. Lo insultante es que se niegue el carácter de abolicionistas a los partidarios de la abolición que defienden reformas de forma estratégica, y que el término "neo-bienestarismo" busca asociar a estos con los partidarios de las reformas que no defienden la abolición. Con ese término se da a entender que los "neo-bienestaristas" son más de lo mismo.
Quien defiende la abolición de la esclavitud animal y también defiende reformas no está aprobando que los animales sean utilizados de determinada forma. Al ser abolicionista se opone al uso de animales, pero a la vez considera que las reformas resultan beneficiosas para los animales. En esto no existe ningún atisbo de esquizofrenia moral, sino la aplicación de una estrategia que es considerada preferible por sus defensores.
Yo considero insultante el término, y no por ello entro en la descripción que realizas. No pienso que esas reformas vayan a llevar a que los animales dejen de ser usados. Esto es la falacia del hombre de paja que mencioné en mi post, y en la que cae habitualmente Francione. Los denominados por Francione "neo-bienestaristas" no suelen defender que las reformas vayan a llevar al fin del uso de animales. Defienden que se llegará al fin del uso de animales a través de la promoción del veganismo y de campañas por la abolición. Algo bastante distinto.
Afirmas que tras las reformas productos procedentes de ganadería extensiva o "ecológica", dejan de ser cuestionados por las organizaciones denominadas por Francione "neo-bienestaristas". Al margen de que eso ocurre en algún caso (lo cual es un error), en otros muchos no. Hay muchas organizaciones que defienden reformas y a la vez defienden el veganismo, sin hacer excepciones al respecto entre ganadería intensiva y ganadería extensiva. Por ejemplo, Libera! (España) o Toronto Animal Rights Society (Canadá), por citar dos ejemplos.
Dices que nadie ha podido explicar qué procesos psicológicos hacen que las reformas conducen al veganismo. Una vez más, las reformas no conducen necesariamente al veganismo ni a la abolición. Ahora bien, dichas reformas pueden favorecer la extensión del veganismo.
A eso se le puede dar una respuesta sencilla o una respuesta compleja. La respuesta sencilla es que las campañas reformistas consiguen sensibilizar a mucha gente sobre el sufrimiento animal, y hacen ver que los animales tienen sensaciones y no quieren ser torturados. Eso lleva a que muchas personas se hagan veganas. Es algo que ha ocurrido en las últimas décadas, con anterioridad a la obra de Francione. Antes de que se publicaran los libros de Francione había organizaciones que defendían reformas, y esas organizaciones estaban "haciendo veganos". Es decir, que en la práctica ha ocurrido. El problema viene cuando se quieren hacer análisis de esta cuestión basados no en la realidad social, sino en la pura lógica jurídica.
La respuesta compleja es la que da David Sztybel magistralmente en su artículo "Animal Rights Law: Fundamentalism versus Pragmatism". El cual puede leerse en su versión abreviada.
Yo conozco a muchos veganos que defienden reformas, y ninguno de ellos respondería eso que dices. Ante esas preguntas, ni responderían que está bien que la empresa X use animales", ni que la "carne feliz" es vegana, ni que los "huevos de campo" son veganos, ni que la "leche orgánica" es vegana. No inspira confianza que una determinada estrategia tenga que caricaturizar de esta forma a otro planteamiento estratégico.
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