El siguiente ensayo intenta llamar la atención sobre el creciente número de embates por parte del especismo que han tenido lugar especialmente en el correr de 2007. En este caso en particular, comentamos un artículo dividido en once (con dos apéndices) páginas, y que supone un ataque frontal a la forma de vida que llama de “vegetariana” poniendo énfasis en el vegetarianismo de base religiosa de los Adventistas del Séptimo Día, pero que en la mayoría de las oportunidades se refiere al veganismo. El artículo original en inglés se encuentra en: www.acsh.org/healthissues/newsID.760/healthissue_detail.asp y la versión traducida al español en: www.wikilearning.com/por_que_no_soy_vegetariano-wkccp-7902-1.htm
El autor comienza subestimando lo que él engloba dentro de “vegetarianismo” al desmerecer la importancia de la “correción”, o sea, los valores éticos. De esta forma, está sugiriendo que el vegetarianismo no sería más que una “moda pasajera”. aunque no sabemos exactamente si con este término se está refiriendo a un verdadero vegetarianismo, o sea, lo que conocemos por “veganismo” o abstención de cualquier producto o derivado de algún animal, o en cambio está haciendo referencia a alguna dieta de disminución de carnes, o incluso la de aquellas personas que se dicen vegetarianas a pesar de continuar comiendo peces o pollos. Si hablamos de un verdadero vegetarianismo producto de la convicción de que los animales nohumanos no son recursos, objetos o propiedad de los humanos estamos ante la alternativa a una de las formas de discriminación, el especismo. Al igual que alguien que no es sexista cree en igualdad de derechos para hombres y mujeres, alguien que no es racista cree en igualdad de derechos para individuos de cualquier origen étnico, alguien que no es especista cree en igualdad de derechos para quien no pertenece a la raza humana también.
Más adelante, el autor satiriza y desprecia el vegetarianismo como forma de producción y consumo amigable con el medioambiente. De hecho, la industria ganadera es la más contaminante en el mundo, sólo segunda ante la polución causada por el transporte automovilístico. Se necesita media hectárea para alimentar a un vegetariano por un año, mientras que se necesitan 1,3 hectáreas para alimentar a alguien con carne. Todo esto sin contar con el derroche de agua que provoca la industria ganadera al requerir 9 veces más cantidad de este recurso que la alimentación vegetariana. La forma de vida vegetariana es el principal aporte personal para ayudar al problema medioambiental, es un hecho objetivo que puede consultarse en cualquier lugar.
De forma difícil de creer, el autor termina diciendo que el vegetarianismo “tiene aspectos ocultos”. Dada la poca seriedad de esta declaración, la misma no merece demasiado cuidado. Es evidente la multitud de documentación, investigaciones y publicaciones que brindan todo tipo de información con respecto al vegetarianismo, mientras que es difícil encontrar investigación seria que defienda el carnivorismo. Es más, los sitios dedicados a “vender” el carnivorismo son, o pertenecientes a partes interesadas como las asociaciones o institutos de productores de carne, fanáticos religiosos o ultraderechistas, o sitios poco serios creados por personas con pocos valores éticos y que buscan entretener a su menguada audiencia con provocaciones intolerantes. No es casual que desde estos sectores se pretenda “asustar” a quienes no están dentro del sistema de discriminación y explotación hacia los animales nohumanos.
El veganismo, o vegetarianismo ético, es una forma de vida para cualquier individuo coherente con una posición de firme rechazo a la forma de discriminación que provoca más esclavitud y muerte en el siglo XXI, el especismo.
En el segundo artículo, el autor profundiza en su rechazo el cual es, a su vez, el rechazo a la discriminación hacia los nohumanos. Criticar al vegetarianismo por razones terminológicas ciertamente habla de una falta de otros criterios. Si bien es cierto que “vegetarianismo” parecería significar un gusto por los vegetales, el término cuenta con más de 100 años de historia, y hoy en día nadie duda de su significado. De la misma forma se podría denominar “carnívoro” a quien come carne, ya que a pesar de que los mismos no comen exclusivamente carne como sí lo hacen los tigres o leones, por ejemplo, es lo que los caracteriza. El término “omnívoro” es igualmente inconsistente en su pretendido significado de “comer cualquier cosa”, ya que prácticamente ningún “omnívoro” occidental come perros, gatos, insectos o seres humanos.
En el segundo párrafo, la falta de información se hace notar. En primer lugar, si en el párrafo anterior se había dicho que el término “vegetariano” sugería “gusto por los vegetales”, cómo se explica la aplicación del término a quienes consumen animales como los peces o el pollo? No existe tal cosa como “semivegetariano” o “pescovegetarianos”, ya que el mismo término se contradice. De la misma forma el veganismo, o vegetarianismo estricto, es justamente eso, la exclusión de cualquier producto de origen animal, miel incluída, a diferencia de lo que dice el citado artículo.
Caracterizar a los vegetarianos de “ideológicos” es algo típicamente reaccionario, no sólo de los antivegetarianos, sino también de los “anti- otras cosas” en general. Colocarse en una posición de arrogante superioridad para criticar “desde arriba” es algo que hacen quienes critican todo tipo de ideas y pensamientos independientes de un sistema ideológico, en este caso, el especismo. Desde el especismo se tilda al vegetarianismo de “idealista”, ya que no se concibe otra idea que no sea la de los animales nohumanos siendo considerados como propiedad o recursos a explotar, como si fueran objetos inanimados.
Una forma de vida vegetariana puede explicarse por los más diversos motivos e investigaciones científicas, y no por eso el autor tiene la “última palabra” ni él mismo cuenta con conocimientos serios como para argumentar que sus propias ideas son “mejores” o “superiores”. Nuevamente recurre al miedo para argumentar que su discurso tiene más peso. Quien recurre al miedo y advierte sobre supuestos “peligros” no tiene más razones, simplemente está ejerciendo terrorismo verbal.
No estar de acuerdo con la explotación institucionalizada, producto de una idea flagrantemente discriminatoria como lo es el especismo, no es algo que merezca acusaciones y amenazas como las que propone el autor. El especismo es la ideología que permite la consideración de todo aquel que no pertenezca a la raza humana como un simple objeto, sin tomar en cuenta su capacidad de sentir dolor, la cual es igual a la de los humanos. Para mantener en pie el especismo, una enorme variedad de excusas, instituciones y una grandísima cantidad de recursos son empleados diariamente. En realidad es el especismo el que está basado y apoyado en una ideología. Oponerse al mismo, por ejemplo, siendo vegano, es lo menos que puede hacer cualquiera que tenga un mínimo de consideración moral.
Comienza el tercer artículo haciendo mención a un supuesto estudio acerca del “vegetarianismo típico”. Tal vez sea posible hablar de un vegetarianismo típico o mayoritario, basado en estudios estadísticos, pero no existe tal cosa como una definición única, reglamento o “ley” sobre las ideas veganas o vegetarianas. Existen multitud de motivos por los cuales uno puede acercarse a esta filosofía de vida, los cuales pueden ser graduales, o pueden incluso significar una puerta a más conocimiento y pasar, de esta forma, a considerar otros motivos. El vegetarianismo es una elección personal basada en motivos, y no puede considerársela un “club cerrado” o una asociación con requisitos para entrar.
En cuanto a la descripción de los puntos que supuestamente serían los requisitos para ser vegetariano, el primero de ellos tiene similitudes con la base del veganismo ético. El veganismo ético consiste en poner en práctica la idea de que los animales humanos no son propiedad privada u objetos al servicio de la raza humana. Como animales con igual capacidad para sentir dolor, humanos y nohumanos merecemos al menos un derecho básico, no ser propiedad de otros. El autor del artículo en cuestión mezcla una serie de conceptos que no se relacionan entre sí, como por ejemplo, el término “sagrado”, que tiene una fuerte connotación religiosa y, si bien puede ser así para algunas personas, no es una referencia seria a lo que motiva a cualquier persona a ser vegna o vegetaiana. Cuestionar el estatuto de “propiedad” que sufren los nohumanos no significa (necesariamente) pensar en términos de “sagrado vs. nosagrado”, sino que es un problema de injusticia, desigualdad e incongruencia moral la que motiva la esclavitud en cualquier caso. Asimismo, al referirse a “formas de vida”, el autor parece estar reforzando la confusión generalizada sobre quiénes son los seres con capacidad de sentir dolor. Es por este motivo que muchas personas “ponen en la misma bolsa” a veganos, ecologistas y amigos de las plantas. Los animales, con sistema nervioso central, tenemos la capacidad de sentir dolor y placer y, por lo tanto, tenemos interés en no experimentar dolor, merecemos consideración como sujetos, no objetos de Derecho.
Poner ejemplos exagerados como supuestas invasiones o conspiraciones de los nohumanos “para enfermar a los humanos” no es más que un desesperado intento por reforzar la idea de que todo aquel que no sea humano es peligroso, impuro, inferior, despreciable, y por lo tanto merece ser utilizado, explotado y hecho propiedad de los humanos, o ser destruida a capricho de los mismos. Este dogmatismo de que todo animal nohumano nace con etiqueta de propiedad y sentencia de muerte firmada, hace que no se consideren alternativas que son probadamente más efectivas. Por citar tan solo un par de ejemplos, hay gran cantidad de elementos para evitar ser picados por mosquitos. En cambio, las fumigaciones que, supuestamente apuntan a matar a todos los individuos de una determinada raza que está “dando problemas”, como el autor menciona a los mosquitos, no solo son utópicas en sus intenciones de eliminar a toda la población, sino que generan inmunidad en los sobrevivientes y su decendencia, así como provocan la muerte y enfermedades en otros animales, humanos y nohumanos. En el caso de las víboras, el autor parece promover una cruzada de activistas para matar a toda aquella que osara pasarse ante sus ojos. Esta declaración parece más un argumento emocional personal, tal vez de venganza, en lugar de una respuesta seria para evitar que “ninguna persona vuelva a ser picada por una víbora”. Las serpientes viven en su hábitat y rara vez atacan a quienes no son sus presas o depredadores naturales, o sea, los humanos, sino que son éstos los que van en busca de éstas.
La discusión no pasa por si comer carne es más o menos desagradable al paladar humano. El veganismo es una expresión personal de no ser cómplice de la esclavización de animales, y no una posición estética o degustativa. El autor parece hablar con nostalgia y entusiasmo sobre personas con costumbre de comer animales crudos, y en otros segmentos del texto habla con desprecio acerca de la comida vegana que su amigo preparó. Lo cierto es que dichas prácticas de comer animales crudos son extremadamente minoritarias entre los humanos carnívoros. La mayoría de la gente no quiere enterarse cómo la hamburguesa que está comiendo fue una vez un esclavo nohumano que sufrió un dolorosísimo proceso durante una corta vida que terminó en un matadero.
En cuanto a las motivaciones sanitarias, nadie puede negar que grasas saturadas, ácido úrico, hormonas y bacterias son componentes característicos de la carne de animales y los derivados. El resto de los supuestos “postulados” del tercer texto son meras experiencias y anécdotas personales.
En el cuarto artículo se presentan una serie de argumentos que pretenden convencer por medio de la inducción, o sea, por la presentación de un par de casos de vegetarianos que han tenido problemas de salud. Lo primero a considerar es el prejuicio existente, y también basado en la inducción o “pseudoestadística”, al decir que alguien que deja de consumir animales y derivados de los mismos, más tarde o más temprano “está destinado” a rechazar toda una serie de cosas más, que en realidad no tienen nada que ver con oponerse al especismo, o sea, la causa de quien es vegano por ética.
Presentar un par de casos de veganos descuidados con su propia alimentación o la de sus hijos no es razón para culpar a las razones para ser vegano o vegetariano, sino razón para culpar a padres negligentes en particular. En el caso de la criatura que sufrió desnutrición y bajo peso, por ejemplo, era muy clara la falta de alimentos ricos en proteínas, como lo son las legumbres, porotos, gluten, soja, etc. Lamentablemente en nuestros días, y sin contar con cifras de zonas geográficas donde la mortalidad infantil son altísimas, muchísimos niños sufren de mala nutrición. Existen “superniños” y no precisamente por ser “supersanos”, sino por pesar diez veces más de lo normal para su edad y tener sus arterias saturadas con colesterol, por lo que están prácticamente condenados a sufrir enfermedades cardíacas, no precisamente por ser veganos, sino más bien por todo lo contrario gracias a las cadenas de comida chatarra y su publicidad masiva para atraer a un público cada vez más joven.
Pertenecer a un sistema ideológico cruel y esclavista como lo es el especismo no es algo que contenga las “mil maravillas” de la salud, sino que es justificado por tradición, sentimentalismo y muchísimos intereses creados. Es cualquier cosa menos la panacea de la dieta saludable.
En el quinto artículo hay una serie de excusas por las cuales supuestamente, la Biblia aconsejaría ser especistas, o incluso, condenar a quienes “se atrevan” a cuestionar a dicho sistema.
Si bien se puede interpretar la Biblia para acusar al especismo, también los especistas encuentran motivos para condenar a quienes se rehusen a aceptar sus ideas, tal como nos muestra el autor del citado artículo. Es más, en la Biblia también podrían encontrar justificación quienes pretendan ejercer la esclavitud hacia otros humanos, o quienes quieran discriminar a las mujeres, por ejemplo.
La Biblia no parece ser, hoy en día, una fuente de mandatos prescriptivos. Si bien las sagradas escrituras no condenan al especismo, tampoco obliga a consumir animales o sus derivados.
En el sexto punto hay una mezcla de argumentaciones contra las motivaciones éticas y motivaciones de salud para atacar al veganismo. En primer lugar, no hay investigaciones científicas concluyentes con respecto a la citada vitamina B12, sino que existen multitud de puntos de vista. Por cierto, no es un punto de vista serio el tono burlón con el que termina el primer párrafo de este artículo al referirse a los alimentos orgánicos.
En realidad, los animales no producimos vitamina B12 en nuestros tejidos, sino que la misma es producida por una bacteria hacia el final del sistema digestivo.
Es una falacia argumentar que el carnivorismo ofrece “todos los nutrientes” que el cuerpo necesita. Bien sabido es que la alimentación exclusivamente cárnica por tiempo prolongado provoca enfermedades como el escorbuto o ausencia de vitaminas y fibras. Son justamente las fibras las que no se encuentran en la carne, lo que impide una digestión saludable, con lo que la putrefacción en el intestino se vuelve crónica, sin contar con la inmensidad de enfermedades cardiovasculares que, junto con el cáncer, ocupan los primeros lugares en las causas de mortalidad.
Los puntos siete y ocho no merecen mayor consideración debido a su ambigüedad. Ningún punto en concreto es tratado allí, más que supuestas acusaciones encubiertas, como decir que existe un “complot” vegetariano en el deporte o algo así. De todas formas, no se entiende como la grasa saturada, elemento fundamental de la dieta carnívora, podría ayudar a los deportistas.
Para el noveno artículo, vuelven las acusaciones. Se acusa a los vegetarianos de “creerse superiores” moralmente. Pero, es ésta una acusación a los vegetarianos, o a quienes tienen algún valor moral? Acaso no se está creyendo “moralmente superior” el autor al hacer apología de su especismo? Pero corre por cuenta del autor probar cómo justifica que el tratar a seres sintientes como si fueran objetos inanimados puede ser una posición moral válida.
Más adelante cita el caso de la organización “Personas por la Ética en el Trato a los Animales”, la cual, a pesar de su tamaño e importancia, no puede ser tomada como referente en cuanto a la oposición al especismo. Pero la crítica a la fundadora de dicha organización es, en este caso, por oponerse a instituciones “sagradas” para la comunidad especista como lo es, por ejemplo, la pesca.
Si bien hay activistas violentos para todas las causas, oponerse al especismo no tiene nada de violento, sino todo lo contrario. El especismo es violento y terrorista por natureleza, ya que constantemente fabrica miedos como los anteriormente citados por el autor del artículo, tales como “si no comes animales vas a estar desnutrido”, o cosas por el estilo.
El especismo fabrica también situaciones tales como las citadas, donde supuestamente habría que elegir entre la vida de un nohumano y la vida de un humano. Oponerse al especismo no significa que uno tenga que optar por el nohumano en tales casos. Pero como magistralmente explica el Prof. Gary Francione en su libro “Introducción a los Derechos de los Animales: Tu Criatura o tu Perro”, la mayoría de las personas no sólo preferirían salvar a la criatura antes que al perro en casos de vida o muerte, sino que eligirían a Su criatura antes que a otra criatura, antes que a cualquier otra persona, incluso antes que una multitud de personas. Continúa explicando que los animales nohumanos son explotados sin motivo alguno más que la tradición, pero se hace creer al público que cada uno de los motivos para esclavizar a los nohumanos, constituye una de esas situaciones de vida o muerte (una situación de “una casa en llamas en la que hay que elegir entre un nohumano y un humano”).
El mismo texto que había empezado criticando algunos motivos para oponerse a la explotación de nohumanos, termina acusando al “veganismo internacional” de intentar “educar a los niños” contra el sacrosanto carnivorismo. El autor cita el caso de la escuela adventista, que estaría educando contra el consumo de carne. Pero qué incidencia puede tener una escuela adventista? Acaso no es enormemente más grande el indoctrinación que se practica día a día en cientos de miles de escuelas de todo el mundo, donde a los niños se les muestra una visión unilateral que justifica la consideración de todo aquel que no sea humano, como si fuera una mercadería, un bien de propiedad o un objeto inanimado creado para el usufructo humano? El especismo está presente en prácticamente todo el sistema educativo mundial, lo que constituye una verdadera indocrinación por parte del aparato ideológico dominante.
El décimo punto muestra ser igualmente inconsistente. Para comenzar, el autor acusa al “vegetarianismo internacional” de conspirar para dar a conocer investigaciones, datos y resultados que no serían acertados, o al menos, que no serían coherentes con el defendido y supuestamente omnisapiente especismo. Pero exactamente lo mismo podría decirse del especismo, ya que investigaciones especistas hechas por especistas, no pueden dar otro resultado sino uno precisamente de ese tipo, especista.
Y finaliza el autor del documento argumentando que piensa “rendirse a la objetividad”. Pero no es novedad alguna la creencia en que “todas las ciencias son ciencias exactas”. Normalmente se entiende por ciencia exacta, por ejemplo, a las matemáticas, donde dos más dos siempre es cuatro, pero lo mismo no puede argumentarse para todas las ciencias. No hay ciencia exacta alguna que soporte el especismo, ya que el mismo es simplemente una discriminación que, si bien está apoyada por siglos de tradición, intereses económicos, cultura, religión y educación, no deja de ser un simple prejuicio en contra de todo aquel que no pertenezca a la raza humana.
En definitiva, cabe a los especistas probar por qué son tan reaccionarios a la hora de defender sus indefendibles argumentos. Si vivimos en sociedades supuestamente democráticas (con derechos reconocidos para humanos solamente), por qué la oposición al especismo genera tantas y tan agresivas reacciones? Si el autor pretende tener un “ismo” menos, podría comenzar por sus prejuicios, como por ejemplo, el carnivorismo que es producto de su especismo.
20070427
20070421
Activismo de “parche” o de “cambiar la rueda”?
Durante los últimos años las campañas por los Derechos de los Animales han mostrado una cierta esquizofrenia a la hora de actuar. Autores como Gary Francione han detectado esta dicotomía en la forma que ha tomado el activismo por la causa de los animales. Las dos grandes corrientes son el bienestarismo y el abolicionismo. A grandes razgos, el bienestarismo actúa sobre las consecuencias del especismo, mientras que el abolicionismo denuncia el especismo en sí.
Especismo
Qué es el especismo? El especismo es la creencia o prejuicio que permite la discriminación entre animales humanos y nohumanos. Al creer que los nohumanos son “inferiores”, la sociedad humana ha institucionalizado toda una serie de excusas para utilizarllos como esclavos a su servicio. Las excusas van desde las más radicales, afirmando incluso que la capacidad de sentir dolor es exclusiva de los humanos, hasta posiciones más autocomplacientes que alegan necesidades humanas tales como el “buen sabor” o que a los nohumanos “les gusta” ser explotados.
Dónde actuar?
En el nombre del especismo la humanidad continúa efectuando la mayor masacre que la historia haya conocido. Las consecuencias y procederes de esta matanza han sido tan grandes que han motivado enormes campañas que van desde el activismo individual de repudio al especismo, o sea, el veganismo, hasta grandes organizaciones que realizan campañas para intentar paliar el sufrimiento de los esclavos nohumanos.
Pero muchas veces estas campañas no tienen el efecto esperado, y la causa de este problema está en el tipo de enemigo que se está enfrentando. Básicamente, en una campaña por los Derechos de los Animales hay dos partes confrontadas. Por un lado, alguien que explota animales nohumanos, y alguien que defiende el derecho del esclavo a no ser esclavo. El explotador busca obtener una mayor ganancia económica minimizando las pérdidas. El defensor busca que el animal no sea explotado.
Transacción.
En los últimos años se han visto nuevas formas de explotación que apelan a la sensibilidad de la opinión pública. Con títulos como “bienestar animal”, “carne orgánica” y carne o huevos “ecológicos” los explotadores muestran una imagen idílica de explotación, donde los animales cuentan con espacios relativamente mayores, etc. Estos productos, al contar con ese valor agregado, pueden venderse a un mayor precio.
Volviendo al enfrentamiento entre el explotador y el activista, es muy fácil para el explotador ofrecer “pasarse al bienestarismo”, ya que esa inversión redundará en ganancias, al tiempo que puede incluso conseguir convencer al activista de que “ganó” esa batalla. La ganancia es doble, el valor de su producto aumenta, y cuenta con un opositor menos.
El explotador que pasó a un modelo “bienestarista”, donde los esclavos son tratados con más cuidado para mantener alta la ganancia, no dejó de basarse en el especismo, ya que los nohumanos que explota, siguen siendo considerados como una “mercancía”, un mero “objeto”. En cambio, el activista estará un poco menos seguro de sus ideas si acepta como algo positivo a los productos animales “orgánicos” o “ecológicos”. La ganancia es toda para el explotador, el “esclavo ecológico” ya está muerto a esta hora.
Convicción sin reacción
Mantener la convicción de que todos los animales merecemos por lo menos no ser considerados como objetos no es siempre fácil. Así como estamos seguros de que ningún humano debería ser discriminado por su color de piel, género, etnia u orientación sexual, ningún ser capaz de experimentar dolor debería ser considerado como un objeto.
Sin embargo, la sociedad es diversa, y diariamente vemos ejemplos de racismo, machismo, antisemitismo y homofobia. Esto no quiere decir que todo el tiempo estemos reaccionando exageradamente contra cada caso puntual de discriminación. Las bromas discriminatorias son tan comunes que son consideradas “parte de la cultura”.
Los motivos para no reaccionar pueden ser de lo más variados, y nadie está obligado a denunciar toda discriminación todo el tiempo, sobre todo si uno tiene la conciencia limpia al no ser cómplice de la misma. Pero eso no quiere decir que no tengamos firme nuestra convicción. Ser consistentes con nuestras convicciones es, muchas veces, una ardua tarea que constituye un duro y constante activismo.
“Los animales del mundo existen por sus propias razones. No fueron hechos para los humanos, del mismo modo que lxs negrxs no fueron hechxs para lxs blancxs, ni las mujeres fueron creadas para los hombres.”
(Alice Walker)
www.DerechosAnimales.tk
Especismo
Qué es el especismo? El especismo es la creencia o prejuicio que permite la discriminación entre animales humanos y nohumanos. Al creer que los nohumanos son “inferiores”, la sociedad humana ha institucionalizado toda una serie de excusas para utilizarllos como esclavos a su servicio. Las excusas van desde las más radicales, afirmando incluso que la capacidad de sentir dolor es exclusiva de los humanos, hasta posiciones más autocomplacientes que alegan necesidades humanas tales como el “buen sabor” o que a los nohumanos “les gusta” ser explotados.
Dónde actuar?
En el nombre del especismo la humanidad continúa efectuando la mayor masacre que la historia haya conocido. Las consecuencias y procederes de esta matanza han sido tan grandes que han motivado enormes campañas que van desde el activismo individual de repudio al especismo, o sea, el veganismo, hasta grandes organizaciones que realizan campañas para intentar paliar el sufrimiento de los esclavos nohumanos.
Pero muchas veces estas campañas no tienen el efecto esperado, y la causa de este problema está en el tipo de enemigo que se está enfrentando. Básicamente, en una campaña por los Derechos de los Animales hay dos partes confrontadas. Por un lado, alguien que explota animales nohumanos, y alguien que defiende el derecho del esclavo a no ser esclavo. El explotador busca obtener una mayor ganancia económica minimizando las pérdidas. El defensor busca que el animal no sea explotado.
Transacción.
En los últimos años se han visto nuevas formas de explotación que apelan a la sensibilidad de la opinión pública. Con títulos como “bienestar animal”, “carne orgánica” y carne o huevos “ecológicos” los explotadores muestran una imagen idílica de explotación, donde los animales cuentan con espacios relativamente mayores, etc. Estos productos, al contar con ese valor agregado, pueden venderse a un mayor precio.
Volviendo al enfrentamiento entre el explotador y el activista, es muy fácil para el explotador ofrecer “pasarse al bienestarismo”, ya que esa inversión redundará en ganancias, al tiempo que puede incluso conseguir convencer al activista de que “ganó” esa batalla. La ganancia es doble, el valor de su producto aumenta, y cuenta con un opositor menos.
El explotador que pasó a un modelo “bienestarista”, donde los esclavos son tratados con más cuidado para mantener alta la ganancia, no dejó de basarse en el especismo, ya que los nohumanos que explota, siguen siendo considerados como una “mercancía”, un mero “objeto”. En cambio, el activista estará un poco menos seguro de sus ideas si acepta como algo positivo a los productos animales “orgánicos” o “ecológicos”. La ganancia es toda para el explotador, el “esclavo ecológico” ya está muerto a esta hora.
Convicción sin reacción
Mantener la convicción de que todos los animales merecemos por lo menos no ser considerados como objetos no es siempre fácil. Así como estamos seguros de que ningún humano debería ser discriminado por su color de piel, género, etnia u orientación sexual, ningún ser capaz de experimentar dolor debería ser considerado como un objeto.
Sin embargo, la sociedad es diversa, y diariamente vemos ejemplos de racismo, machismo, antisemitismo y homofobia. Esto no quiere decir que todo el tiempo estemos reaccionando exageradamente contra cada caso puntual de discriminación. Las bromas discriminatorias son tan comunes que son consideradas “parte de la cultura”.
Los motivos para no reaccionar pueden ser de lo más variados, y nadie está obligado a denunciar toda discriminación todo el tiempo, sobre todo si uno tiene la conciencia limpia al no ser cómplice de la misma. Pero eso no quiere decir que no tengamos firme nuestra convicción. Ser consistentes con nuestras convicciones es, muchas veces, una ardua tarea que constituye un duro y constante activismo.
“Los animales del mundo existen por sus propias razones. No fueron hechos para los humanos, del mismo modo que lxs negrxs no fueron hechxs para lxs blancxs, ni las mujeres fueron creadas para los hombres.”
(Alice Walker)
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20070404
Cambiar el Mundo?
Muchas veces nos vemos frente a preguntas, declaraciones o frases que, si bien parecen malintencionadas, son producto de la poca difusión que nuestras ideas tienen en el entramado social. Justamente, una de las más comunes suele ser “para qué eres vegan, si nadie más lo es”, “qué incidencia pueden tener tus ideas, si el mundo no piensa como tú?”, o similares.
Analicemos primero el término “nadie” de la primera frase. No es acertado tomar a todas las personas como integrantes de un “gran complot” dirigido centralizadamente contra nuestro movimiento. No todas las personas, sean bien o mal intencionadas, piensan que existe una verdad única. Por lo menos, una parte de la población podrá estar de acuerdo con eso, pero no es la unanimidad. No es de extrañar, entonces, que esa porción de la gente piense que existe una verdad única para todos y cada uno de los aspectos o temas de debate.
El especismo es la idea que justifica considerar a los nohumanos como esclavos, pero la mayoría de la gente no toma ese concepto como propio de forma conciente, sino que es parte de su subconsciente, el cual nos fue incorporado desde que nacimos, como se explica, por ejemplo, en esta presentación y en este sitio web. No es de extrañar que el veganismo y la abolición del epecismo suenen como “fuera de discusión” para el común de las personas. Analicemos la interrogante de la incidencia de nuestra convicción personal en el ámbito social.
Lo primero a subrayar es que se trata de una cuestión de principios. Por más que desde ciertos ámbitos se envíe un mensaje de que “en la sociedad actual no hay lugar para principios morales o filosóficos”, absolutamente toda persona se guía por esos principios salvo, claro está, un absoluto psicópata. Por ejemplo, si encuentras una billetera, un principio moral te dirá que tienes que devolverla, mientras que otro te dirá que no lo hagas. Esa discusión ocurre de forma más o menos inconsciente al momento de decidir qué hacer.
La fortaleza mental significa ser consistentes con nuestros principios morales más allá de la conveniencia inmediata de cada momento. Por este motivo podemos negarnos a comprar objetos robados en la feria, por más que la legislación pueda ser prácticamente permisiva con respecto a ello, pero también sabemos que al comprar dichos objetos estamos fomentando el delito. Es ese motivo el que mueve a los/as veganos/as a no consumir productos del uso de animales nohumanos. Si bien puede parecer ínfima, y no lo es tanto, ya que un solo individuo que practique el veganismo salva la vida de al menos 95 animales cada año, ese principio hace a la fortaleza mental de decir “el uso de animales nohumanos no es en mi nombre”.
En el relacionamiento entre humanos, bien podría no agradarnos otra persona, y podría llegarse a un extremo en el que la muerte de esa persona sea afín a nuestros intereses. Pero la sociedad no puede permitir la eliminación de uno de sus integrantes por interés de otro. El Derecho protege el interés de ese individuo, y quien quiera eliminarlo se verá disuadido al menos por evitar sanciones legales. Claro que si es la sanción legal el único impedimento para matar a los demás, nuestra fortaleza moral será muy débil y sólo estaremos actuando por miedo a la autoridad. Existe una noción de que no es correcto matar a los demás, pero nunca nos detenemos a pensar qué es eso exactamente.
Pero el Derecho Humano protege sólo a los miembros de la raza humana, dejando explícitamente fuera a los nohumanos. Y ese Derecho no es producto de la casualidad, sino del interés que existe por parte de quienes crean la cultura. Históricamente, las condiciones sociales nunca estuvieron dadas para ningún cambio social. Esto se debe a que toda sociedad ejerce el llamado control social para perpetuar el status-quo. Es más, no sólo reacciona la sociedad contra los elementos que promueven el cambio, sino que tiene previstas instituciones que legitiman ese status-quo, como por ejemplo, perpetuar la visión única de lo que es “normal”, dejando fuera y burlándose de lo que no entra en esos parámetros.
No se trata de ser más o menos activistas por contrariar más o menos intereses, ni que se nos catalogue de “locos” o desubicados. Ser un simple ejemplo viviente de la alternativa, de que se puede pensar diferente a una visión única, dogmática e irracional es, de por sí, el más grande acto revolucionario que podemos hacer.
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Analicemos primero el término “nadie” de la primera frase. No es acertado tomar a todas las personas como integrantes de un “gran complot” dirigido centralizadamente contra nuestro movimiento. No todas las personas, sean bien o mal intencionadas, piensan que existe una verdad única. Por lo menos, una parte de la población podrá estar de acuerdo con eso, pero no es la unanimidad. No es de extrañar, entonces, que esa porción de la gente piense que existe una verdad única para todos y cada uno de los aspectos o temas de debate.
El especismo es la idea que justifica considerar a los nohumanos como esclavos, pero la mayoría de la gente no toma ese concepto como propio de forma conciente, sino que es parte de su subconsciente, el cual nos fue incorporado desde que nacimos, como se explica, por ejemplo, en esta presentación y en este sitio web. No es de extrañar que el veganismo y la abolición del epecismo suenen como “fuera de discusión” para el común de las personas. Analicemos la interrogante de la incidencia de nuestra convicción personal en el ámbito social.
Lo primero a subrayar es que se trata de una cuestión de principios. Por más que desde ciertos ámbitos se envíe un mensaje de que “en la sociedad actual no hay lugar para principios morales o filosóficos”, absolutamente toda persona se guía por esos principios salvo, claro está, un absoluto psicópata. Por ejemplo, si encuentras una billetera, un principio moral te dirá que tienes que devolverla, mientras que otro te dirá que no lo hagas. Esa discusión ocurre de forma más o menos inconsciente al momento de decidir qué hacer.
La fortaleza mental significa ser consistentes con nuestros principios morales más allá de la conveniencia inmediata de cada momento. Por este motivo podemos negarnos a comprar objetos robados en la feria, por más que la legislación pueda ser prácticamente permisiva con respecto a ello, pero también sabemos que al comprar dichos objetos estamos fomentando el delito. Es ese motivo el que mueve a los/as veganos/as a no consumir productos del uso de animales nohumanos. Si bien puede parecer ínfima, y no lo es tanto, ya que un solo individuo que practique el veganismo salva la vida de al menos 95 animales cada año, ese principio hace a la fortaleza mental de decir “el uso de animales nohumanos no es en mi nombre”.
En el relacionamiento entre humanos, bien podría no agradarnos otra persona, y podría llegarse a un extremo en el que la muerte de esa persona sea afín a nuestros intereses. Pero la sociedad no puede permitir la eliminación de uno de sus integrantes por interés de otro. El Derecho protege el interés de ese individuo, y quien quiera eliminarlo se verá disuadido al menos por evitar sanciones legales. Claro que si es la sanción legal el único impedimento para matar a los demás, nuestra fortaleza moral será muy débil y sólo estaremos actuando por miedo a la autoridad. Existe una noción de que no es correcto matar a los demás, pero nunca nos detenemos a pensar qué es eso exactamente.
Pero el Derecho Humano protege sólo a los miembros de la raza humana, dejando explícitamente fuera a los nohumanos. Y ese Derecho no es producto de la casualidad, sino del interés que existe por parte de quienes crean la cultura. Históricamente, las condiciones sociales nunca estuvieron dadas para ningún cambio social. Esto se debe a que toda sociedad ejerce el llamado control social para perpetuar el status-quo. Es más, no sólo reacciona la sociedad contra los elementos que promueven el cambio, sino que tiene previstas instituciones que legitiman ese status-quo, como por ejemplo, perpetuar la visión única de lo que es “normal”, dejando fuera y burlándose de lo que no entra en esos parámetros.
No se trata de ser más o menos activistas por contrariar más o menos intereses, ni que se nos catalogue de “locos” o desubicados. Ser un simple ejemplo viviente de la alternativa, de que se puede pensar diferente a una visión única, dogmática e irracional es, de por sí, el más grande acto revolucionario que podemos hacer.
www.DerechosAnimales.tk
20070401
Desde la política
Este es un email que me pareció interesante compartir, ya que mucha gente consulta por estos temas generales. En este caso, sobre la forma de difundir el veganismo...
Hola Matías,
Disculpá la demora en la respuesta.
No dije que fueras tal o cual cosa, ni estaba etiquetando tu escrito. Tampoco creo que se debieran tratar estos temas desde el tema personal, no importa porque viene al caso.
Sí, entiendo que la teoría del determinismo y la del condicionamiento fueron propuestas por autores diferentes, y que tienen variantes. De todas formas, ambas son similares en tanto que juntas se oponen a toda otra serie de teorías (no sé exactamente la terminología, pero, son afines al liberalismo, o me equivoco?). Básicamente, uno está condicionado por el entorno, o uno puede influir (y el extremo sería "determinar") ese entorno en el que uno está, o al menos, uno no está "preso" o "atado" a lo que el entorno mandate.
Yo no estoy diciendo que el entorno sea inocuo e "inocente" como para no influir. La sociedad se compone de un enorme entramado de relaciones de poder más o menos institucionalizadas, y que tienen determinadas expectativas hacia sus miembros, así como determinar quiénes son miembros (sujetos) y quienes no, o quienes se apartan del patrón esperado. A lo largo de la historia, siempre que hubo oportunidad de ejercer el poder, alguien lo ha ejercido, como le sucedió al proyecto de país comunista (en el sentido acrático) y autogestionado que cayó bajo la bota de los bolcheviques en la URSS. No hay muchos ejemplos más, tal vez la Comuna de París, pero no creo que muchos más, donde se haya ejercido la autogestión.
En este sentido, y yendo a un mapa ideológico donde en la línea vertical se coloca el grado de autoritarismo o condicionamiento, considero despótico y deplorable el extremo autoritario, y considero utópico e idealista el extremo autárquico o "comunista" (en el sentido original), por muy positivo que sea, y por muchas ganas e ilusiones se le coloquen. Esa sería mi definición de "idealismo", no estar al tanto de que las ambiciones de poder existen en todos los bandos.
Justamente eso te quería preguntar, ya que mencionás y catalogás, en la penúltima línea del tercer párrafo, de "idealista" al vegetarianismo. Cuál sería tu propia definición del término, así "tipo diccionario"? Para mí, la noción de "idealismo" es aquel sistema macro o general de una sociedad que se manejaría de forma poco basada en cómo suelen comportarse las sociedades. En mi opinión, "idealismo" no se aplica a ideas concretas, planes, proyectos, modificaciones del status-quo, o principios que simplemente son opuestos a la tradición, la costumbre o "lo establecido".
Y es también acá donde creo que hay muchas coincidencias. Y las mismas vienen por analizar un sólo tipo de vegetarianismo o un sólo tipo de veganismo, que es el que ha predominado en los últimos tiempos, y que tal vez aún siga siendo mayoría. Me refiero a que a partir de las denominadas leyes de "bienestar animal" a partir de la década de 1970, donde el sistema legal "se dio cuenta" (lo obvio no es tan obvio para el Derecho) que los animales no eran como las rocas, las plantas y las sillas, sino que se les debe evitar sufrimiento que no sea "necesario" a los fines humanos... o sea, están permitidas todas las explotaciones siempre y cuando redunden en ganancias humanas. En definitiva, se regularon, o se pretenden regular o legitimar (explicitar en una ley o decreto), como es el caso de Uruguay, que a fines de este mes estará teniendo regulaciones de sanidad o "bienestar" animal, las formas de explotación. Pero en realidad no están considerando intereses, ya que simplemente se regula el manejo de quienes siguen siendo propiedad privada, igual que las rocas, las plantas, y las sillas. Esta reflexión, del Prof. Dr. Gary L. Francione, se encuentra en su sitio web y en versiones traducidas al español en Ánima. Es más, hace una observación muy parecida a la que dijiste sobre el voluntarismo, e incluso su libro de 1996 (cuando quedó en evidencia la burla hacia los Derechos de los Animales por parte de gobiernos y grandes organizaciones que dicen defenderlos), se denomina "Lluvia sin Trueno", haciendo alusión a una militancia sin base filosófica.
Volviendo al tema de la sociedad. A qué te referís como "la sociedad como sistema transitorio" (tercera línea del tercer párrafo)??? Te referís a un sistema general o macro, que esperas sea cambiado?? Cambiado por quién??
Por ahí decís "No pretendo que coman carne...", pero de alguna forma, algo no te cierra del vegetarianismo. Pero también entiendo que te referís a un vegetarianismo sin base filosófica (como lo es la consideración de los animales nohumanos como sujetos de Derecho), o sea, el vegetarianismo que llamás "voluntarista" e "idealista" (a pesar de que ya aclaré lo que creo es el idealismo, hacia lo sistémico y no hacia lo concreto y definitorio). Tampoco es siempre tan así, porque estoy seguro que la enorme mayoría de quienes optan por una forma de vida vegana o vegetariana, tienen motivos. Y hay motivos de los más diversos, no siempre la abolición del status de propiedad de los animales, sino que hay quienes simplemente quieren colaborar con el medioambiente (porque la industria ganadera es la que más desperdicia recursos naturales, al tiempo que los contamina), por motivos religiosos (minimizar el daño hacia otros seres), por su propia salud (para evitar dañar su propio cuerpo), o incluso por motivos políticos (por ejemplo, los colectivos anarco-punks), para protestar contra una economía basada en la explotación hacia humanos y nohumanos, o por simple elección personal, ya que comer animales o sus derivados no es ni necesario ni obligatorio.
Entiendo que estés convencido de una postura política, que es respetable como cualquiera dentro del respeto y la tolerancia que todos queremos y promovemos. Pero como te decía antes, una vez tras otra, los gobiernos de todo tinte político, conjuntamente con grandes organizaciones que buscan éxitos inmediatos, han burlado y hecho perder tiempo a quienes creyeron en ellos, pero que, antes que todo, tienen la firme convicción de que el sistema esquizofrénico de considerar a los nohumanos como seres sintientes, al tiempo que continúan siendo propiedad privada humana es, por lo menos, contradictorio, y reñido con cualquier regla moral válida. Este análisis está demostrado de forma clarísima en otro libro de Francione, "Introducción a los Derechos de los Animales".
Por esto, es acertado, pero también relativo lo que decís sobre el vegetarianismo como "voluntarista". La abolición de la esclavitud nohumana, como lo fue la de la esclavitud humana en el siglo XIX, no significó una amenaza para ningún sistema político, sea de derecha o de izquierda, absolutista o democrático (entre humanos). Seguiremos promoviendo los Derechos de los Animales, y el socialismo puede coexistir sin problemas, no tiene nada que ver una cosa con la otra, o veo por qué no puede suceder así.
Un abrazo!
Pablo
http://pablofernandezberi.blogspot.com
----- Original Message -----
From: Matias
To: Pablo Fernández Beri
Sent: Saturday, April 07, 2007 3:21 PM
Subject: Re: Fw: El socialismo parece no ser garantía de vegetarianismo-
Pablo, te estas confundiendo bastante. No es lo mismo determinismo que condicionamiento. En ningun momento hablo de determinismo. Estoy completamente en contra de todas las teorias deterministas, desde la sociobilogia que nos dice que el hombre esta determinado biologicamente, hasta Foucault y Althusser (el socilogo de los aparatos ideologicos) que nos hablan del sujeto-sujetado. El marxismo se opone al determinismo porq es una teoria conservadora, de la clase dominante, que quiere que todo sigue igual. en cambio, el marxismo nos habla de condicionamiento. Quiero que entiendas esto porque sino nunca vamos a poder discutir. Me opongo a cualquier teoria como la del determinismo geografico porque es acientifica, es imposible de comprobar, y hace de la historia un mero apendice de cuestiones climaticas. Obviamente tambien me opongo a que algo sea bueno porque haya ocurrido durante mucho tiempo, por ejemplo, el que el ser humano haya comido carne, o que la gente haya creido durante siglos en dios. Puras falacias, no hace falta extenderse en este tema.
Por eso no estoy en contra de que ustedes sigan siendo vegetarianos o veganos. Creo que llegas a esa conclusion porque pensas que soy determinista, ya que asocias mi afirmacion "el ser social hace a la conciencia", es decir, el ser real, la existencia real, material, de esa persona, es lo que determina su forma de pensar, por eso es erroneo apuntar al "cambio de conciencia", sin cambiar las cuestiones materiales que hacen a esa conciencia. Vos pensas que, porq estoy en contra de acciones meramente individualistas (pasen solamente por la conciencia o tambien incluyan acciones) soy determinista, me opongo al cambio. NO. Lo que yo afirmo es que la sociedad es una totalidad, y que no se la puede modificar sino se entiende eso. Como todo marxista, quiero el cambio social, pero afirmo que para poder entender a la sociedad y cambiarla, hay q analizarla correctamente, y actuar conjuntamente, politicamente, etc.
No propongo que coman carne, que esto, o que el otro. No me interesa la cuestion personal. MI punto de vista es el que expreso Maria correctamente. No hay mas que eso. Solo me gustaria que el vegano entienda el funcionamiento de la sociedad como sistema transitorio (para eso debe estudiar todas las etapas historicas) y por lo tanto posible de ser superado, que haga un correcto analisis cientifico y que se replantee algunas cuestiones fundamentales, como el voluntarismo, el idealismo, el sentimentalismo, etc, puesto que todo esto, y aunque ustedes todavia no se den cuenta, son contrarias a el fin que se proponen.
Queria solamente aclararte esto Pablo, porque veo que, aunq tampoco te des cuenta, coincidis conmigo en varias cuestiones. Las respuestas anteriores te las debo, es que todavia tengo muchas cosas que hacer para la facultad, y tambien estoy bastante ocupado con el tema de la lucha docente en argentina. Seguramente te enteraste que el gobierno mato a un docente, y a partir de esto (antes tambien, pero ahora mucho mas) se esta llevando adelante todo un proceso de lucha social que puede terminar en uno de los mayores avances de la clase obrera en las ultimas decadas.
Saludos Pablo, para vos tambien Maria. Que esten bien.
PD: sepan disculparme por la pesima redaccion de la respuesta, pero como ya les dije, tengo poco tiempo.
Hola Matías,
Disculpá la demora en la respuesta.
No dije que fueras tal o cual cosa, ni estaba etiquetando tu escrito. Tampoco creo que se debieran tratar estos temas desde el tema personal, no importa porque viene al caso.
Sí, entiendo que la teoría del determinismo y la del condicionamiento fueron propuestas por autores diferentes, y que tienen variantes. De todas formas, ambas son similares en tanto que juntas se oponen a toda otra serie de teorías (no sé exactamente la terminología, pero, son afines al liberalismo, o me equivoco?). Básicamente, uno está condicionado por el entorno, o uno puede influir (y el extremo sería "determinar") ese entorno en el que uno está, o al menos, uno no está "preso" o "atado" a lo que el entorno mandate.
Yo no estoy diciendo que el entorno sea inocuo e "inocente" como para no influir. La sociedad se compone de un enorme entramado de relaciones de poder más o menos institucionalizadas, y que tienen determinadas expectativas hacia sus miembros, así como determinar quiénes son miembros (sujetos) y quienes no, o quienes se apartan del patrón esperado. A lo largo de la historia, siempre que hubo oportunidad de ejercer el poder, alguien lo ha ejercido, como le sucedió al proyecto de país comunista (en el sentido acrático) y autogestionado que cayó bajo la bota de los bolcheviques en la URSS. No hay muchos ejemplos más, tal vez la Comuna de París, pero no creo que muchos más, donde se haya ejercido la autogestión.
En este sentido, y yendo a un mapa ideológico donde en la línea vertical se coloca el grado de autoritarismo o condicionamiento, considero despótico y deplorable el extremo autoritario, y considero utópico e idealista el extremo autárquico o "comunista" (en el sentido original), por muy positivo que sea, y por muchas ganas e ilusiones se le coloquen. Esa sería mi definición de "idealismo", no estar al tanto de que las ambiciones de poder existen en todos los bandos.
Justamente eso te quería preguntar, ya que mencionás y catalogás, en la penúltima línea del tercer párrafo, de "idealista" al vegetarianismo. Cuál sería tu propia definición del término, así "tipo diccionario"? Para mí, la noción de "idealismo" es aquel sistema macro o general de una sociedad que se manejaría de forma poco basada en cómo suelen comportarse las sociedades. En mi opinión, "idealismo" no se aplica a ideas concretas, planes, proyectos, modificaciones del status-quo, o principios que simplemente son opuestos a la tradición, la costumbre o "lo establecido".
Y es también acá donde creo que hay muchas coincidencias. Y las mismas vienen por analizar un sólo tipo de vegetarianismo o un sólo tipo de veganismo, que es el que ha predominado en los últimos tiempos, y que tal vez aún siga siendo mayoría. Me refiero a que a partir de las denominadas leyes de "bienestar animal" a partir de la década de 1970, donde el sistema legal "se dio cuenta" (lo obvio no es tan obvio para el Derecho) que los animales no eran como las rocas, las plantas y las sillas, sino que se les debe evitar sufrimiento que no sea "necesario" a los fines humanos... o sea, están permitidas todas las explotaciones siempre y cuando redunden en ganancias humanas. En definitiva, se regularon, o se pretenden regular o legitimar (explicitar en una ley o decreto), como es el caso de Uruguay, que a fines de este mes estará teniendo regulaciones de sanidad o "bienestar" animal, las formas de explotación. Pero en realidad no están considerando intereses, ya que simplemente se regula el manejo de quienes siguen siendo propiedad privada, igual que las rocas, las plantas, y las sillas. Esta reflexión, del Prof. Dr. Gary L. Francione, se encuentra en su sitio web y en versiones traducidas al español en Ánima. Es más, hace una observación muy parecida a la que dijiste sobre el voluntarismo, e incluso su libro de 1996 (cuando quedó en evidencia la burla hacia los Derechos de los Animales por parte de gobiernos y grandes organizaciones que dicen defenderlos), se denomina "Lluvia sin Trueno", haciendo alusión a una militancia sin base filosófica.
Volviendo al tema de la sociedad. A qué te referís como "la sociedad como sistema transitorio" (tercera línea del tercer párrafo)??? Te referís a un sistema general o macro, que esperas sea cambiado?? Cambiado por quién??
Por ahí decís "No pretendo que coman carne...", pero de alguna forma, algo no te cierra del vegetarianismo. Pero también entiendo que te referís a un vegetarianismo sin base filosófica (como lo es la consideración de los animales nohumanos como sujetos de Derecho), o sea, el vegetarianismo que llamás "voluntarista" e "idealista" (a pesar de que ya aclaré lo que creo es el idealismo, hacia lo sistémico y no hacia lo concreto y definitorio). Tampoco es siempre tan así, porque estoy seguro que la enorme mayoría de quienes optan por una forma de vida vegana o vegetariana, tienen motivos. Y hay motivos de los más diversos, no siempre la abolición del status de propiedad de los animales, sino que hay quienes simplemente quieren colaborar con el medioambiente (porque la industria ganadera es la que más desperdicia recursos naturales, al tiempo que los contamina), por motivos religiosos (minimizar el daño hacia otros seres), por su propia salud (para evitar dañar su propio cuerpo), o incluso por motivos políticos (por ejemplo, los colectivos anarco-punks), para protestar contra una economía basada en la explotación hacia humanos y nohumanos, o por simple elección personal, ya que comer animales o sus derivados no es ni necesario ni obligatorio.
Entiendo que estés convencido de una postura política, que es respetable como cualquiera dentro del respeto y la tolerancia que todos queremos y promovemos. Pero como te decía antes, una vez tras otra, los gobiernos de todo tinte político, conjuntamente con grandes organizaciones que buscan éxitos inmediatos, han burlado y hecho perder tiempo a quienes creyeron en ellos, pero que, antes que todo, tienen la firme convicción de que el sistema esquizofrénico de considerar a los nohumanos como seres sintientes, al tiempo que continúan siendo propiedad privada humana es, por lo menos, contradictorio, y reñido con cualquier regla moral válida. Este análisis está demostrado de forma clarísima en otro libro de Francione, "Introducción a los Derechos de los Animales".
Por esto, es acertado, pero también relativo lo que decís sobre el vegetarianismo como "voluntarista". La abolición de la esclavitud nohumana, como lo fue la de la esclavitud humana en el siglo XIX, no significó una amenaza para ningún sistema político, sea de derecha o de izquierda, absolutista o democrático (entre humanos). Seguiremos promoviendo los Derechos de los Animales, y el socialismo puede coexistir sin problemas, no tiene nada que ver una cosa con la otra, o veo por qué no puede suceder así.
Un abrazo!
Pablo
http://pablofernandezberi.blogspot.com
----- Original Message -----
From: Matias
To: Pablo Fernández Beri
Sent: Saturday, April 07, 2007 3:21 PM
Subject: Re: Fw: El socialismo parece no ser garantía de vegetarianismo-
Pablo, te estas confundiendo bastante. No es lo mismo determinismo que condicionamiento. En ningun momento hablo de determinismo. Estoy completamente en contra de todas las teorias deterministas, desde la sociobilogia que nos dice que el hombre esta determinado biologicamente, hasta Foucault y Althusser (el socilogo de los aparatos ideologicos) que nos hablan del sujeto-sujetado. El marxismo se opone al determinismo porq es una teoria conservadora, de la clase dominante, que quiere que todo sigue igual. en cambio, el marxismo nos habla de condicionamiento. Quiero que entiendas esto porque sino nunca vamos a poder discutir. Me opongo a cualquier teoria como la del determinismo geografico porque es acientifica, es imposible de comprobar, y hace de la historia un mero apendice de cuestiones climaticas. Obviamente tambien me opongo a que algo sea bueno porque haya ocurrido durante mucho tiempo, por ejemplo, el que el ser humano haya comido carne, o que la gente haya creido durante siglos en dios. Puras falacias, no hace falta extenderse en este tema.
Por eso no estoy en contra de que ustedes sigan siendo vegetarianos o veganos. Creo que llegas a esa conclusion porque pensas que soy determinista, ya que asocias mi afirmacion "el ser social hace a la conciencia", es decir, el ser real, la existencia real, material, de esa persona, es lo que determina su forma de pensar, por eso es erroneo apuntar al "cambio de conciencia", sin cambiar las cuestiones materiales que hacen a esa conciencia. Vos pensas que, porq estoy en contra de acciones meramente individualistas (pasen solamente por la conciencia o tambien incluyan acciones) soy determinista, me opongo al cambio. NO. Lo que yo afirmo es que la sociedad es una totalidad, y que no se la puede modificar sino se entiende eso. Como todo marxista, quiero el cambio social, pero afirmo que para poder entender a la sociedad y cambiarla, hay q analizarla correctamente, y actuar conjuntamente, politicamente, etc.
No propongo que coman carne, que esto, o que el otro. No me interesa la cuestion personal. MI punto de vista es el que expreso Maria correctamente. No hay mas que eso. Solo me gustaria que el vegano entienda el funcionamiento de la sociedad como sistema transitorio (para eso debe estudiar todas las etapas historicas) y por lo tanto posible de ser superado, que haga un correcto analisis cientifico y que se replantee algunas cuestiones fundamentales, como el voluntarismo, el idealismo, el sentimentalismo, etc, puesto que todo esto, y aunque ustedes todavia no se den cuenta, son contrarias a el fin que se proponen.
Queria solamente aclararte esto Pablo, porque veo que, aunq tampoco te des cuenta, coincidis conmigo en varias cuestiones. Las respuestas anteriores te las debo, es que todavia tengo muchas cosas que hacer para la facultad, y tambien estoy bastante ocupado con el tema de la lucha docente en argentina. Seguramente te enteraste que el gobierno mato a un docente, y a partir de esto (antes tambien, pero ahora mucho mas) se esta llevando adelante todo un proceso de lucha social que puede terminar en uno de los mayores avances de la clase obrera en las ultimas decadas.
Saludos Pablo, para vos tambien Maria. Que esten bien.
PD: sepan disculparme por la pesima redaccion de la respuesta, pero como ya les dije, tengo poco tiempo.
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