20081026

Respuesta a 'La Viga en el Ojo Propio'

La siguiente es mi respuesta al escritor del blog Pensamiento Vegano:

Estimado Daniel,

Lamento haber utilizado términos que pudieran resultar ofensivos. No es mi intención ni mi estilo de escritura.

Nuevamente aclaro que es la intención y no la definición de los términos la que puede tener caracter insultante. Por ejemplo, no hay nada de malo en las palabras "radical" (ir a la raíz de la cuestión), "fundamentalista" (ir a lo fundamental de la cuestión, a pesar de que la palabra ha tomado una connotación religiosa negativa, muy asociada al terrorismo) o "idealista" (como explicas, una postura filosófica).

Dices que "siendo el idealismo un planteamiento totalmente desmontado por la historia de la humanidad."

En este asunto sí, tenemos diferencias irreconciliables, como nuestras discusiones en los artículos citados lo han demostrado. Por supuesto, no estoy de acuerdo con la afirmación que pones arriba. Es más, no quiero ni imaginarme vivir en un mundo donde exista algo así como "una dictadura de lo material". Sean malas o muy malas, y algunas que aparecen por ahí, tal vez no tanto, creo que hay espacio para el debate y para las ideas.

Como vegano rodeado "materialmente" de una cultura especista, la única explicación que encuentro para cuestionar el especismo y llevar adelante una vida vegana, es el idealismo. Los/as veganos/as somos idealistas día a día en un mundo especista.

Puedes decir que todos y cada uno de los ejemplos de especismo que vemos día a día (si quieres, puedes ver los que coleccionamos en nuestro sitio: http://flickr.com/photos/stopespecismo/show ) son no-pensadas, que son producto de la tradición, que son producto de hacer sin pensar lo que todos hacen? En muchos de los casos, por supuesto que es así. Quien hace del uso de animales un negocio, por supuesto que va a querer fomentar más especismo. Pero usar animales implica decisiones cotidianas, las cuales hacen pensar, en cada momento en que un humano tiene derechos, mientras que un animal es un "objeto de Derecho".

Otro elemento importante que el pragmatismo desestima (además del especismo como idea) es la legitimación. La legitimación no es un factor menor. Como escribo en el siguiente artículo: http://pablofernandezberi.blogspot.com/2008/08/instrumentalizar-los-animales.html
La legitimación es tomada en cuenta día a día a la hora de legislar. Por la misma razón que no se permite fumar cannabis, pero sí tabaco, por ejemplo, y tantos otros ejemplos cotidianos. La legitimación supone enviar el mensaje de "esto está bien", "el problema no es el hecho, sino cómo se hace" al reformar una práctica.

En cuanto al término 'abolición', y 'abolicionista' se refiere a seguir una metodología basada en el Enfoque Abolicionista. Dicho enfoque fue planteado por Francione, por lo que no hay necesidad de referirse a nosotros/as como "francionistas". Lo mismo sucedió hace muchos años con el término "derechos animales". Para seguir la línea de derechos animales es preciso apoyar la idea de que existan derechos. Sin embargo, se dice que Peter Singer es "el padre de los derechos animales", cuando ni siquiera él mismo, desde el utilitarismo, plantea la existencia de derechos.

Para continuar el diálogo, como bien dices, es necesario ceder en acusaciones. No considero que los autores de la línea que Francione denomina 'neobienestarista', Sztybel, Balluch, Phelps, etc. hayan cedido en acusaciones, en especial hacia Francione. Las acusaciones que Francione ha planteado no han sido "con nombre y apellido", en todo caso, hacia instituciones, por seguir un método que él considera y fundamenta como inefectivo.

Entiendo que, desde una postura materialista, como te defines, creas que el especismo no es el motivo por el cual se usa a los animales como medios para fines humanos sino que, es el propio uso de animales como medios para fines humanos el que provoca ese uso. También entiendo tu postura de desestimar cuestionar el especismo porque "la gente lo ve como contraintuitivo" (eso está incluso en tu perfil del blog). De qué se trata entonces? Por qué somos veganos sino porque cuestionamos una forma de pensar? Por qué somos veganos si no consideramos que usar a un ser sintiente como un medio para nuestros fines está mal, y que la causa por la que se utiliza a ese ser sintiente como un "objeto" es porque la idea (o la práctica, si así lo prefieres) dice que ese ser sintiente no merece consideración ya que no es de la especie Homo-Sapiens?

Sigo creyendo que deberíamos plantearnos más preguntas y no tantas aseveraciones.

Un saludo,


Pablo

Por una vida SinUsarAnimales.tk

20081019

Política Animalista, Veganismo Intermitente

Desde el movimiento autodenominado “pragmatista” (por considerar “insultante” el término “neobienestarista”) se nos acusa, a quienes difundimos el veganismo con el fin de abolir la consideración especista de que los animales son “medios para fines humanos”, de ser “idealistas”. Ya hemos analizado esta caracterización en la anterior entrada de este blog, por lo que no nos detendremos en terminología. Sin embargo, acusar a alguien de idealista supone afirmar que esa persona basa su accionar en ideales. Veremos a continuación, que el “pragmatismo” cuenta con varios juicios previos al análisis, varias asunciones que resumimos en diez puntos principales:

1- Asume que la política tiene algo que ver con el veganismo.
2- Asume que es imprescindible involucrar a activistas políticos aunque no sean veganos/as en el movimiento “animalista”, así como a activistas veganos/as en política.
3- Asume que el problema es la forma en que son utilizados los animales, y no el uso o consideración como “objetos” en sí mismo.
4- Asume que el uso de animales no proviene de la idea previa o definición de que los animales son “objetos”, sino que proviene del propio uso o práctica de uso de animales como si fuesen “objetos”.
5- Asume que políticas de reforma del uso de animales promoverían, de alguna forma indirecta y no explicada, que las personas dejen de considerar a los animales como medios para fines humanos.
6- Asume que mostrar imágenes y vídeos del uso de animales sólo puede estar acompañado de mensajes reformistas en lugar de veganos.
7- Asume que hay épocas más “urgentes” para realizar reformas.
8- Asume que los abolicionistas proponen una “vía única”.
9- Asume que el antiespecismo es “contraintuitivo” y, por lo tanto, lo desestiman.
10- Asume que es posible lograr que quienes usen animales lo hagan de forma menos escandalosa, al tiempo que asume que es “imposible” lograr que el público en general deje de considerar a los animales como medios para sus fines.



Este artículo bien podría llamarse “Política y Veganismo Parte 3”, ya que al menos en dos oportunidades anteriores hemos debatido sobre la pertinencia de la política en el movimiento vegano. Si hemos debatido sobre política es por la sencilla razón de que consideramos al veganismo como algo no sólo estratégicamente, sino también intrínsecamente independiente y externo a la política. Razones hay varias, pero analicemos algunas de ellas, aunque ya hemos analizado este asunto en las mencionadas oportunidades. La presentación de nuestro pensamiento y estrategia se encuentran publicadas en nuestra página inicial, y ahí explicamos nuestra visión sobre por qué somos veganos/a, así como un planteamiento estratégico.

Somos veganos/as porque no creemos que los animales nohumanos (ni los humanos) deban ser considerados exclusivamente como un medio para fines humanos. Esta definición tan extremadamente simple como abarcativa fue planteada por el Prof. Dr. Gary L. Francione, y constituye la base del movimiento vegano abolicionista. Los animales son considerados como medios para fines humanos, o sea “objetos” u “objetos de Derecho” (según definición legal), o sea, “mercaderías”, y esta consideración especista (o sea, que discrimina según especies) es la base de todas (o al menos, un 99%) las formas en que son utilizados los animales por parte de los seres humanos. La base del movimiento abolicionista es un cambio en esa consideración hacia los animales. Los animales somos seres sintientes, o sea, por tener un sistema nervioso central, tenemos la capacidad de sentir dolor y placer y, por lo tanto, tenemos interés en nuestra propia vida. El especismo, creación cultural humana, nos dice (desde pequeños/a, en los más diversos entornos y también a través de propaganda especista) que debemos hacer una línea divisoria entre especies: Homo-Sapiens (seres humanos) por un lado, y cualquier otra especie del otro lado.




Trabajar para desdibujar y finalmente derribar esa línea artificial, cultural y discriminatoria es tarea de todos los días. Como explicamos en el artículo de nuestra página principal “Quienes somos”, difundir el veganismo en realidad supone, en sí mismo, una vía doble. Difundir veganismo significa, al mismo tiempo, marcar qué es lo opuesto al veganismo, o sea, el especismo. Cuando estamos hablando de veganismo con alguien, estamos diciendo “se trata de no considerar a los animales como medios para nuestros fines, se trata de no ser especistas”, estamos diciendo “no es posible justificar éticamente considerar a un ser sintiente como si fuese un medio para nuestros fines, salvo a través del especismo”.

Desestimar esta base imprescindible en la base del pensamiento de cualquier vegano/a es banalizar, superficializar la importancia de los valores, de la ética en sí. Quienes desestiman la estrategia abolicionista afirman que no es posible cambiar la forma de pensar de la gente, ya que la gente percibe el especismo como algo intuitivo, y por lo tanto no tiene sentido difundir el veganismo en esas condiciones. Sin embargo, no hay nada “intuitivo” en el especismo, y prueba de esto es el incesante esfuerzo por imponer tales ideas en la población. No hace falta ser vegano/a para percibir un constante mensaje recordándonos que “los animales son medios para los fines humanos”, tal como puede verse en nuestra recopilación en Flickr, Fotolog y Metroflog.

Quienes se oponen a la estrategia abolicionista afirman, sin embargo, que comparten los fines últimos planteados por el enfoque vegano abolicionista, o sea, la no consideración de los animales como si fuesen “medios para fines humanos”. Los autodenominados “pragmatistas”, por considerar insultante el término “neobienestaristas”, acuñado por el Prof. Francione, consideran que las personas se harán veganas espontáneamente, en algún momento actuando dentro de algo denominado y por ellos esperado “movimiento político pan-animalista”. Afirman que las campañas por reformas en la forma en que se utiliza a los animales tienen algo así como el “don” de generar veganos/as, a pesar de que la mayor parte de las organizaciones “pan-animalistas” ni siquiera promueven el veganismo, sino versiones atenuadas de vegetarianismo (veganismo con respecto a la alimentación) y afinidad con empresas que venden productos animales “felices”. Sin embargo, los pragmatistas afirman rotundamente defender una “doble vía”, promover reformas para mejorar el “bienestar” de los animales que son utilizados como medios para fines humanos y, al mismo tiempo, difundir el veganismo (o “vegetarianismo”, según cada organización).



Esta doble vía propuesta por los pragmatistas (que en realidad tiene mucho más de dos vías, como vimos en las diez ideas o asunciones del pragmatismo) hace que, en la práctica, la segunda vía, la de promover el veganismo (o variantes) quede siempre relegada a un último lugar, siendo las “urgentes reformas” lo más importante. Justifican tal comportamiento diciendo que en el proceso de promover reformas de bienestar animal, la gente automáticamente se volverá vegana (o sea, dejará de creer que los animales son medios para fines humanos), por lo que no es necesario ser explícitos/as promoviendo el veganismo. A pesar de esto, al menos alguno de los autores más prestigiosos dentro del denominado “pragmatismo” admiten que las reformas no tienen como fin llegar a que se deje de considerar a los animales como medios para fines humanos, como es el caso de Sztybel.

En definitiva, Qué papel puede jugar la política con respecto al veganismo? Para empezar, la política es la actividad humana relacionada con el poder. La política intenta manejar la opinión pública en torno a un determinado asunto que a su vez, es promovido por los cabilderos, quienes a su vez responden a intereses económicos. En el mundo actual existen no solamente políticos que dicen “defender a los animales”, sino también incluso partidos políticos “animalistas”, como por ejemplo, en Holanda. Sin embargo, ninguno de esos políticos o partidos políticos tiene, en su programa, algo referente al veganismo. O sea, ninguno de esos políticos propone que la gente deje de considerar a los animales como medios para sus fines, como “objetos de Derecho”, “recursos” o “mercaderías”. En definitiva, lejos de proponer un cambio en la consideración hacia los animales, la política “animalista” siempre propone reformar la forma en que son usados los animales.

Pero existe un problema que podría llegar a ser mucho mayor con respecto a la política “animalista”. Si en lugar de ayudar a los animales difundiendo la idea de que no son medios para fines humanos (vía vegana abolicionista), optamos por la vía de la política “animalista”, estamos dejando el destino de los animales en manos de resultados electorales. Supongamos el caso de extremo éxito político de un “partido animalista”, que llamaremos “P.A.”. Supongamos que el P.A. gana las elecciones y lleva adelante reformas en el uso de animales. Supongamos que aprueba legislación que dice que las aves deben ser utilizadas en jaulas de un tamaño mayor (las llamadas “jaulas enriquecidas”), que las terneras deben ser utilizadas en cajas mayores (“cajas de gestación”), o que los pollos sean matados con gas. Tales cambios, a pesar de estar ocurriendo en el mundo desarrollado en la actualidad independientemente de que ningún partido “animalista” esté en el poder son, sin embargo, reformas promovidas por grupos “animalistas” de la línea “pragmática” como “una victoria para los animales”. La política “animalista” intenta hacer creer a las personas que tales cambios son “perjudiciales” para las empresas que utilizan animales (a pesar de que dichas empresas están realizando estos cambios industriales por sí mismas). Si fuera así, y continuando con nuestro ejemplo del P.A. en el poder, entonces todo el poder económico de las empresas que utilizan animales se volcaría hacia la oposición al P.A., y apenas el P.A. termine su mandato, todas las “mejoras” llevadas adelante por el P.A. serían desmanteladas.

No es necesario demasiado esfuerzo mental para darse cuenta que las reformas industriales ocurren independientemente de los partidos políticos “animalistas” y de las grandes corporaciones reformistas. En los EE.UU., tales reformas están agendadas para ser llevadas adelante según los cronogramas de diferentes estados, así como en la U.E., con cronogramas establecidos para la adopción de reformas industriales, por ejemplo, el uso de aves en “jaulas enriquecidas” y “cajas enriquecidas, etc. Que las aves sean criadas en jaulas un tanto mayores, que los pollos sean matados con gas, o que las terneras sean engordadas en cajas mayores antes de ser llevadas al matadero no va a lograr que nadie se haga vegano, o sea, no va a lograr que nadie deje de considerar a los animales como medios para sus fines.

Cambiar la forma en que las personas consideran a los animales es una tarea del día a día, en todos nuestros ámbitos cotidianos. Como sabemos, cualquier oportunidad es apropiada para hablar sobre dejar de ver a los animales como “objetos para nuestros propósitos”. Ejemplos abundan en nuestras vidas, tal como podemos leer en el artículo del Prof. Francione en la primera, segunda, y tercera parte de su ensayo “Veganismo simplificado”. Desestimar la educación como medio para llevar adelante el veganismo, o sea, difundir la idea de que los animales tienen valor inherente y merecen no ser considerados como medios para nuestros fines, desestimar la condena a la “contraeducación”, o sea, la propaganda especista que vemos diariamente a nuestro alrededor, no hace más que perjudicar a los animales. Bajar la cabeza, derrotarnos y rendirnos pensando que las personas no pueden considerar a los animales más que como medios para sus fines, no es otra cosa que una entrega, una rendición incondicional a cambio de reformas industriales que son llevadas adelante de todas formas, con o sin organizaciones “animalistas”, como puede verse en los materiales del Congreso de Bienestar de Uruguay, sin que activista alguno apoyara tales reformas.

La motivación para los/as activistas veganos/as no debe ser que los pollos sean gaseados en lugar de electrocutados o decapitados. La motivación de los/as activistas veganos/as no puede ser que las gallinas sean confinadas en jaulas “enriquecidas”. La motivación de los/as activistas veganos/as no puede ser que las terneras vivan su corta “vida” en cajones “enriquecidos”. No hay algo de morbosidad en todas estas formas de motivación por “victorias para los animales”? Cómo puede ser que alguien que dejó de considerar a los animales como si fuesen medios para sus fines, gaste tiempo, esfuerzo, recursos y energías para lograr campañas que tengan como fin aberraciones tales como animales siendo gaseados o confinados en jaulas y cajones “mejorados”, festeje cuando las empresas adoptan tales cambios industriales? Acaso esos animales “ya fueron salvados”? Qué sucede con los billones de animales matados anualmente? No es sería mejor utilizar todo ese tiempo, esfuerzo, recursos y energías hablando sobre veganismo en lugar de reformas en el especismo?

Vivamos, pensemos y trabajemos de forma vegana! Vivamos SinUsarAnimales.tk!

20081018

Ideales Como Base del Movimiento

Más allá de las discusiones habituales en las que nos vemos envueltos/as a diario, las cuales se espera que sean amistosas y respetuosas, al tiempo que manteniendo la debida seriedad del asunto, muchas veces veganos y veganas somos acusados/as de ser “fundamentalistas” (término con acepciones religiosas, nada relevantes en cuanto al veganismo), “radicales” o incluso, más recientemente, “idealistas”.

El único problema que estos términos tienen es la acepción negativa por parte de la sociedad, ya que las palabras en sí no dicen nada malo. Si analizamos el término “fundamentalista”, por ejemplo, habla de que consideramos “fundamental” en nuestra filosofía, no considerar que los animales sean “objetos” o “recursos”. Creer que los animales son “cosas”, es una idea que nos es inculcada desde que nacemos, desde nuestro entorno familiar, escolar, o mediante propaganda especista (o sea, aquella propaganda que fomenta la idea de que los animales son medios para fines humanos). La palabra “radical”, por ejemplo, viene de “raíz”. En ese caso, se refiere a que dejar de creer que los animales son medios para fines humanos se encuentra en la raíz, en la base de la idea por la cual nos hicimos veganos/as. Asimismo, la palabra “idealista”, muy utilizada en política para desprestigiar o insultar a oponentes que basan sus programas en ideas, proviene de “ideales”, la cual proviene a su vez de “idea”.



Acusar a alguien de idealista no dice más que “esta persona basa sus acciones en ideas”. Sin embargo, todo término tiene su opuesto, y esto es muy grave y delicado a la hora de utilizar estos términos. La palabra idealista es muy común en su utilización como insulto político, pero nadie habla del término opuesto a ella. Si alguien que basa sus dichos y acciones en ideas es acusado/a de “idealista”, lo opuesto debería ser alguien que no basa sus dichos y acciones en ninguna idea, sino que aprovecha la situación de cada momento como una oportunidad para actuar. Dichas personas bien podrían ser catalogadas de “oportunistas”, tal como describe de forma muy clara y detallada James LaVeck en su ensayo “Invasion of the Movement Snatchers”.

Considero que las acusaciones políticas utilizando términos no comunes en el lenguaje cotidiano de la gente sólo alejan el debate de donde tiene que estar, que es, justamente, en la gente. Si somos veganos/as, o sea, si no creemos que los animales sean “objetos” tal como nos han hecho creer, entonces el problema de los animales está en esa idea, ya que de la misma deriva el 99% de los problemas de los animales. Sólo cambiando esa concepción será posible ver cambios en cuanto a la concepción que los humanos tienen hacia los animales. Todo esto viene al caso, ya que a quienes basamos nuestro accionar en ideas veganas se nos acusa (además de creer que los animales no son “objetos”) de desestimar la política. Sinceramente, la política es algo irrelevante en todo esto, ya que ninguna política de ningún país habla acerca de considerar o no a los animales como medios para fines humanos. Por supuesto, muchos políticos aprovechan la “oportunidad” para prometer “un cambio para los animales”.

Por este motivo he decidido dejar a un lado las acusaciones terminológicas. La acusación principal realizada por los/as “no idealistas” o “pragmatistas” (para no insultar utilizando el término “oportunista” como opuesto a “idealista”, mientras que "pragmatista" sí es un término que utilizan los acusadores para autodenominarse) hacia los/as veganos es la de basar todo el movimiento en la difusión del veganismo. Esta acusación tiene su fundamento, que podrá ser aceptable o no, pero sin duda se basa en una creencia, una idea (por este motivo, los “pragmatistas” podrían también ser acusados de “idealistas” si creyéramos que dicho término es un insulto). Los pragmatistas creen que “todo lo que mencione a los animales, sirve”. Esto es muy apropiado para propósitos políticos, ya que la agenda política siempre tiene algún asunto que hable de los animales nohumanos. Basta ver una página “animalista” de cualquier parte del mundo y, dependiendo de cada país, habrá uno o dos asuntos en la agenda, por ejemplo, abolición de las corridas de toros en una determinada circunscripción, cambios en la forma de utilizar a los animales, promoción de leyes de “bienestar animal”, y un largo etcétera. En definitiva, estrategias políticas indirectas (sobre este tema, leer el imprescindible ensayo del Lic. Luciano Carlos Cunha, “Está Tão na Cara que é Difícil de Enxergar”, en particular el capítulo IV)



Todas las campañas antes mencionadas, o sea, campañas “de vía única”, ya que se focalizan en “mejorar” o incluso prohibir alguna forma de utilizar animales por cada campaña, son campañas indirectas, ya que no hablan del origen de dicha consideración hacia los animales. Cualquier forma de utilización de animales (que será más o menos “escandalosa” y “urgente” según el interés por aprobar una determinada campaña política en un momento y lugar determinado) tiene su origen en una misma idea: el especismo. El especismo nos dice que podemos sopesar intereses de distintos individuos de distintas especies, pero que los intereses de la especie Homo-Sapiens siempre tendrán prioridad sobre los de todos los individuos de cualquier otra especie. Dicha idea está tan aceptada, que los pragmatistas decidieron “pasarla por alto” y reformar sus consecuencias.

En definitiva: Quiénes somos? Es posible englobar cualquier referencia a los animales nohumanos como “movimiento animalista”? Es posible unificar dicha referencia en un solo movimiento que englobe a veganos/as, vegetarianos/as, proteccionistas, ecologistas, políticos, economistas, etc.?

Pretender etiquetar todo lo que mencione a los animales bajo un mismo movimiento “animalista” es simplemente abandonar cualquier posibilidad de cuestionar la base del problema de los animales: el especismo. Si a los/as veganos/as se nos acusa de “no promover las campañas reformistas”, los pragmatistas bien pueden ser acusados de desconocer la base del problema: la consideración de los animales nohumanos como medios para fines humanos. Dicha consideración es pasada por alto, no siendo capaces los pragmatistas de imaginar un mundo sin ella.

20081005

Humano vs. Humanitario

Muchas veces vemos mensajes que hablan de lo "humano" como enalteciendo o hablando de una cualidad, o sea, un adjetivo. Esto genera gran polémica, ya que quienes rechazamos la discriminación por especie (especismo), muchas veces reaccionamos pensando que se está enalteciendo la especie Homo-Sapiens (la especie humana) por encima de las demás.



Mucha de la confusión con todo esto es por el propio idioma español. En español no hay dos términos para dos cosas que son (en mi opinión) muy diferentes, el sustantivo y el adjetivo. En realidad sí los tiene, pero no se usan, o se ha utilizado el sustantivo para ambos!

En inglés, por ejemplo, está 'human' (humano, sustantivo, relativo a la especie humana, por ejemplo, "http://es.wikipedia.org/wiki/Humano"), y 'humane' (humanitario , adjetivo, relativo a la cualidad de ser humanitario, por ejemplo, "a humane law", "the Humane Society of the United States", etc.)

En español bien se podría utilizar "humanitario" para referirse a cualidades, o sea, usarlo como adjetivo de algo. Sin embargo, se ha insistido en que se use "humano" para todo, por ejemplo, "El Partido Humanista", "El Movimiento Humanista", "Fulano es más humano que Mengano", etc. Deberían haberle puesto "Partido Humanitarista", y "Movimiento Humanitarista".



El término "humano" se refiere a un animal humano y punto. Es como decir "gato", "vaca", "perro", "humano", etc. Ser de una especie determinada no tiene cualidades, si bien en insultos especistas, por ejemplo, se lo utiliza: "sos un perro!", "Fulana es perra, viste lo que hizo?", "no seas burro!", etc.

En cuanto a "humanitario", no sabría decir qué cualidades tiene, ya que se trata, aparentemente, de una filosofía, una serie de atribuciones con las cuales no estoy demasiado familiarizado.

Creo que gran parte (sino toda) la confusión que se arma cuando se menciona el tema, es que enaltecer la palabra "humano", si se entiende como especie, se entiende que se está enalteciendo el especismo. Basta con entender esta diferencia terminológica para saber que se está hablando de "humano" como adjetivo, o sea, en realidad "humanitario".